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¿ME DAS TUS OJOS? octubre 11, 2018

Posted by NITTÚA in : acciones, emprendedor social , add a comment

Durante la estancia en Chile conocimos la Red Vemos. Una empresa social que facilita a personas de escasos recursos el acceso a un diagnostico de visión y unas gafas correctoras.

Esto lo consigue gracias a las donaciones de gafas, monturas y estuches que las personas vamos apilando en nuestras casas sin más sentido que el acopio. Esas gafas que ocupan espacio en el fondo de nuestro cajones pueden permitir a un niño estudiar, a un adulto trabajar o a cualquiera leer y viajar por el mundo de la imaginación entre otras tantas cosas.

Encantados con la red Vemos nos hemos propuesto enviar a Chile gafas españolas que regalen miradas a quienes no las tienen. Así gafa a gafa, mirada a mirada, vamos cambiando el mundo.

Nos lanzamos a una campaña en Valencia colocando una serie de contenedores, en lugares estratégicamente situados en la ciudad, para facilitar a cualquier persona participar en la campaña aportando sus gafas.

Os invitamos a todas las que tenéis gafas viejas en casa a cogerlas y llevarlas a cualquiera de estos lugares:

En nombre de Nittúa y de la Red Vemos

MUCHAS GRACIAS sabíamos que podíamos contar con todas.

 

Raúl Contreras

NITTÚA

DROGAS QUE MATAN A LOS OTROS septiembre 16, 2018

Posted by NITTÚA in : INNOVACIÓN SOCIAL , add a comment

Cada día una dosis mayor. Lo que en un principio era suficiente y me permitía llegar a ese punto, hoy ya no lo es. Maldigo el día que todo empezó, pero era perfecto. Cualquier situación al alcance de tus manos, cerrabas los ojos y ya está. Sin embargo cada vez necesitas más para vivir lo mismo. Entré en la espiral y cuando estás ahí pierdes de perspectiva a los demás. Eres tú y tu necesidad. Es lo que tienen las adicciones.

                                                                              foto: Sasha Asensio

El acumulador es así, un adicto al dinero. Como todos sabemos el primer vaso de agua en el desierto es mejor que el oro, representa la diferencia entre la vida o la muerte. El décimo me sobra y muchos más pueden ahogarme. Hasta los economistas sabemos que cada unidad que se añade tiene un valor menor que la anterior cuando se ha sobrepasado la dosis necesaria, el valor marginal. Acumular te enferma y como los yonkis no lo aceptas. Estás convencido de que lo controlas, mientras… destrozas la vida a tu alrededor.

Los grandes desequilibrios, unos pocos con tantas riquezas y muchos con tan poca, son cada vez mayores. El sistema está enfermo, vive y alimenta la adicción de las personas. El que ha conseguido una renta elevada necesita más, pues la dosis se le ha quedado corta. Su posición preeminente le permite seguir abriendo la brecha de la desigualdad y las normas del juego le aplauden el egoísmo y la codicia.

¿Cómo parar ésto entonces? Quizá lo primero sea reconocer la realidad pues tener una flota de catorce coches no sólo no te aporta felicidad sino que es estúpido. El acumulador pierde el pulso de la vida y confunde cantidad con felicidad y lo peor es que otros que no tienen miran a través del mismo cristal.

Todo esto tiene un inicio, un comienzo. La propiedad privada es la mayor responsable de la adicción. El riesgo de no tener cuando lo necesite, la posible negación al uso si no dispones de la propiedad es la razón última que justifica al que acumula. Has de tener una casa en el pueblo para utilizarla 15 días, un taladro para tres horas de uso en toda tu vida, tierras incultas y pisos vacíos como acumulación de valor. Se considera que pagar un alquiler es tirar el dinero y se argumenta desde el esfuerzo de pago frente a una hipoteca pero ¿Quién opone la hipoteca a una inversión en una empresa o en oro? ¿Por qué se mezcla una decisión de gasto con una de inversión?

La propiedad privada se ha infiltrado en nuestras vidas como una necesidad, irreal pues lo que nosotras necesitamos no es la propiedad sino el uso. Sólo aquello que se consume requiere la propiedad del mismo antes de su consumo, una propiedad efímera. Cuando se afianza este concepto, propiedad privada, luchamos por ella y damos 40 años de vida trabajando para ser propietarios de una vivienda. Es aun peor, cuando uno tiene un excedente y no duda que donde mejor va a estar es acopiando más propiedad. Entramos en la acumulación, comienza el periodo de expansión del virus y la enfermedad. Cada vez un euro me vale menos y quiero más para mantener mis niveles de satisfacción. Ya es un adicto y arrasará con lo que cualquier otro pueda tener si con ello consigue traer más y más para chutárselo en vena.

foto: Sasha Asensio

Pero el problema de la adicción no se limita a esta persona, sino que genera un gran daño a terceros en su proceso de acumulación. Pueblos vacíos, de casas vacías, despoblación y a la vez ausencia de vivienda disponible para recibir a nuevos habitantes. Tierras incultas y personas sin tierra que cultivar. Pisos vacíos y familias en la calle, consumos superfluos y derrochadores que dejan a personas sin comer, sin educación, sin sanidad,…

En el mundo rural, tantas veces denostado, hace ya siglos que el procomún fue la opción elegida como la mejor solución para todos y a la vez para la comunidad. El pueblo tenía un lavadero, un horno, una bodega,… no tiene sentido tener un horno por casa y lo sabían. La comunidad es la que tiene la propiedad y los vecinos el uso. Las tierras comunales, la madera de unos montes que proveían para todo el invierno a todo el pueblo y así sucedía con todo aquello que nunca tendría sentido que cada persona tuviera en propiedad. No tiene sentido porque su uso individual jamás permitirá amortizar la inversión realizada. Es más rentable, individual y colectivamente, rotar el trabajo en el horno del pueblo haciendo pan para todos que invertir en un horno por vivienda y tener que hacer pan siempre.

Una vez la propiedad privada se instala en nuestras vidas, la acumulación es el siguiente paso que dan todos los que pueden, pues somos menos las que no queremos.

La realidad nos muestra que los que pueden cada vez son menos y cada vez necesitan más pues las dosis de ayer ya no les satisfacen.

Raúl Contreras

NITTÚA

EMPRESA O NEGOCIO abril 1, 2018

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, emprendedor social, exclusión social, justicia social , add a comment

Cada vez con más claridad podemos reconocer cómo se propone el diseño de productos como vía para el emprendimiento. Una propuesta irresponsable de quien la hace en esos términos.

Cuando se diseñan productos estamos trabajando sobre una parte de la empresa exclusivamente. Creamos herramientas vacías de objetivos que esperamos provoquen una demanda o tengan la suerte de encontrarla, pues suelen ser construcciones desde la oferta. Propuestas distantes del conocimiento de la necesidad y carentes de un objetivo que le aporte coherencia, resiliencia y capacidad de desarrollo.

 

Foto – Sasha Asensio

Una cosa es contrastar los puntos más problemáticos de un proyecto antes de invertir grandes esfuerzos en él, sondear el mercado o testar mi producto, por ejemplo, y otra es sólo hacer eso.

Crear una empresa es iniciar una carrera de fondo. Es un esfuerzo de largo recorrido que persigue un objetivo. En la empresa social este objetivo contiene tres valores. No existe empresa sin objetivo, sin un equipo humano, un modelo de gobernanza y unas herramientas para conseguirlo. Cuando sólo nos centramos en las herramientas estamos diseñando productos y eso tiene consecuencias:

 

Foto – Sasha Asensio

Crear empresa es mucho más que crear producto.

Crear empresa es crear en el largo plazo, es crear desde el territorio y la necesidad.

La empresa es más resiliente cuanto más claro tiene el objetivo y mejor situa a la herramienta como tal. Una empresa que no es capaz de rehacerse, de adaptarse al mundo y a las posibilidades que éste aporta para alcanzar el objetivo está llamada a morir joven o en el mejor de los casos vivir en una decadencia continuada hasta la extenuación.

Diseñar producto, como todo proyecto, está apoyado en una cultura del corto plazo que persigue el beneficio y no la generación de riqueza, construye negocio, no empresa.

 

Nittúa

Raúl Contreras

EN OCASIONES ES NECESARIO CAMBIAR LAS COSAS PARA QUE NADA CAMBIE enero 27, 2018

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, justicia social , add a comment

De crío recuerdo cómo me turbaba el pensamiento, a la vez que captaba toda mi atención, el mago que en la tele cortaba por la mitad a su compañera y luego aparecía integra y sin un rasguño. Siempre pensé que esa magia tenía un poder especial sobre el pensamiento de las personas. Con los años uno conoce la naturaleza de los trucos y los lee en el contexto de un espectáculo de entretenimiento en el que obtienen nuestra admiración por sus habilidades y destrezas. Hasta aquí todo va bien. El problema surge cuando empiezas a ver a otros “nomagos” cuyos actos lejos de ser trucos inofensivos y destinados al disfrute de las personas buscan su lucro personal haciendo creer que la sierra realmente ha partido a la persona cuando en verdad esto no ha ocurrido.

El esfuerzo de muchos miles e incluso algunos millones de personas en el mundo para cambiar las cosas, para proteger la vida, no es magia. Viene de la magia interior de todas estas personas, héroes anónimos la inmensa mayoría, pero sus actos son reales y fruto de un gran esfuerzo, normalmente realizado contra corriente. Su fuerza es tal que desacreditar los resultados o intentar esconderlos es casi imposible pues la realidad es tozuda y no se deja hundir en el fango. Ante esto aparece el “nomago” como el hacedor de cambio para que nada cambie. Lo que es peor, muestra el truco a esos millones para que, como él, creen el cambio que sabe que nada cambia. Lo hace con el verbo de los héroes anónimos, desde el mundo de la disrupción llegando a situarse en el liderazgo de un proceso que él no quiere. De esta manera trasladará el movimiento a un escenario donde sabe manejar el truco que mantiene lo de siempre.

Cambiarlo todo para que nada cambie. Gentes enaltecidas desde el rechazo de la injusticia, la desigualdad, la marginación, etc. fagocitadas en el verbo y en las formas por un poder real. Un poder de lo establecido que ve peligrar su estatus con estos movimientos y que prefiere trasladarlos a donde sus hechos dejan de serlo que enfrentarse a ellos. Transformar lo real en virtual, el cambio en continuidad, o aun peor, en el fortalecimiento de lo establecido.

Pretendido cambio que sólo modifica la apariencia y acaba trabajando para ser lo mismo que quería cambiar. Ingenuos que piensan que se les cederá el puesto de “nomago” porque vieron que alguno lo consiguió. Lamentable, pues no fue más que un señuelo, otra ilusión que confunde la realidad.

Políticos de todos los tiempos que hablaron del cambio y una vez suben al escenario pierden el objetivo, los que lo tuvieron, y aceptan el juego de no tocar lo que no se debe. Cuidado y prudencia, racionalidad y desconfianza, egoísmo y miedo, se adueñan de sus actos. Pero para seguir en el cartel del teatro deben mostrar que están alineados con esos objetivos que en la calle aprendieron.

Nuevas herramientas peligrosas para el mantenimiento del beneficio de unos pocos acaban siendo utilizadas por estos mismos para perpetuar o mejorar su situación. Herramientas asépticas que dan tan diferentes resultados cuando cambian de manos.

Empresarios del espectáculo virtual del cambio que consiguen alienar a los insurrectos para neutralizar la fuerza que nace de la necesidad vital de justicia, de la más auténtica naturaleza humana.

Malos magos, “nomagos”, unos pocos, que se apropian de consignas, formas, herramientas y verbos, para mantener su posición privilegiada a costa de los demás.

Raúl Contreras
NITTÚA

FELIZ 2018 diciembre 19, 2017

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TRAS

 

365 días empeñados en aquello que queremos hacer, que son 365 de satisfacción por hacerlo

 

NITTÚA quiere compartir contigo un particular viaje 

 

 

 

PALABRAS QUE CREAN VIDAS noviembre 7, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, emprendedor social, INNOVACIÓN SOCIAL, justicia social, valor social , add a comment

Un hospital de palabras, hace ya años de eso. Un hospital donde aquellas palabras que corren el peligro de convertirse en zombies ingresan en la búsqueda de su salud. Porque las palabras zombies son auténticos muertos vivientes. Son palabras que fueron útiles y tuvieron vitalidad en el pasado, pero que ahora sólo perviven en nuestras mentes, sin ningún contacto con la realidad pero absorbiendo nuestra energía.

Todo sigue y son más las palabras que entran en riesgo, las que terminarán ingresando en el hospital. Esto no es baladí, el lenguaje es tan importante en nuestra vida que sus pérdidas tienen un reflejo directo en nosotros.

Hemos escrito de la economía de la desconfianza, de la economía egoísta, de la economía del corto plazo y también de la economía solidaria, de la del bien común, de la feminista, de la social y de la circular. Hemos leído de economía verde, colaborativa y también de la azul. De la economía humana y de la que tiene corazón, y así podríamos seguir con unas cuantas más. Algunas con contenidos muy trabajados, otras con muchos años de realidades y otras no son sino un neologismo de moda que disfraza otras realidades muy distantes de la que intentan mostrar.

Son las palabras los ladrillos del lenguaje y éstas se cimentan sobre conceptos que sufren con el uso incorrecto y el abuso que, de forma nada inocente, se realiza sobre ellas. Llega un momento en el que uno puede llegar a dudar de si lo mejor será dejar de utilizar determinadas palabras, transformadas por la acción devastadora de un sistema cuya única intención es mantener o agrandar su preeminencia frente a cualquier alternativa.

Escuchar, a quien no escucha, hablar de co-creación es como ver a un amigo sufrir en manos de quien no le quiere bien y sólo busca una relación en beneficio propio.

Y pensando en ello se llega a la idea de que son los contenidos, los conceptos, los que hemos de hacer perdurar porque las realidades acabarán devolviendo la dignidad y el respeto a las palabras usurpadas y maltratadas. No debemos abandonarlas pues las perderíamos para siempre y con ellas perderíamos los contenidos que ellas atesoran desde antaño.

¿Qué le pasó a la justicia para que se le confunda continuamente con la aplicación de unas leyes creadas en momento determinado de la historia? La independencia que todos hemos conquistado al salir de la casa de nuestros padres hoy nos la muestran como un mal deseo recubierto de unos contenidos que le son totalmente ajenos. La política tiene ya pocos propietarios y muchos ecos. La austeridad se nos presenta como un acto de obediencia en el que no tienes capacidad de decidir. La democracia, la responsabilidad, el emprendimiento o la transparencia están en el hospital.

Mirad a donde nos lleva el abandono de las palabras, a la confusión, a la desconfianza y hasta al odio. Cada vez es más difícil el entendimiento porque ni tan siquiera decimos lo mismo cuando utilizamos las mismas palabras. Cada una de ellas es un cofre vivo que guarda realidades, sueños, ideas y relaciones que necesitamos para compartir la vida. Devolvámosles la dignidad y digámosle a quienes nos intentan confundir, desde el abuso, que no les entendemos, que se han equivocado, que conocemos las palabras y sabemos que nos cuentan otras cosas que no son las que ellos intentan transmitir.

Por la paz, la armonía, la comprensión, el conocimiento y el respeto, cuidemos nuestras palabras y así nos cuidaremos todos.

HOSPITAL DE PALABRAS Ayudanos a cuidarlas.

NITTÚA

Raúl Contreras

ESTO DE LO SOCIAL mayo 22, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

SOCIAL Escucho esta palabra, cierro los ojos y espero que surjan imágenes. Algo no cuadra, no son las imágenes que solemos ver en los vídeos, folletos o carteles alumbrados bajo esta palabra. Insisto en la búsqueda pero mi visión persiste. Lo primero que veo es a mi familia y amigos. Todas ellas personas que necesito para contar mi historia. Mi insistencia en ver más no los elimina sino que hace grande el grupo y lo hace en un entorno natural. Son imágenes donde el reposo, la armonía y la alegría nos lleva a la conversación y la diversión.

¿Qué ha pasado entonces con esa visión sesgada de gentes que viven en la desgracia de las circunstancias y los juicios de un sistema perdido?

No los ves porque en ti tienen nombre, cara y una historia de vida. Están en el grupo y son ellos, y con ellos muchos más que no conoces. Claro que están, pero no diferentes, no solos o aislados, no olvidados.

Son tantos los mensajes que recibimos donde lo social se relaciona exclusivamente con esas imágenes de desgracia y conflicto que algunos se sorprenden ante la luminosa sonrisa de quien nada tiene. Esos mensajes se empeñan en trocearnos como grupos, en hacer selecciones de personas que se distinguen unas de otras por artificios que pasado mañana podrían ser otros según los intereses imperantes. Personas que tendrán siempre lo social como adjetivo para identificar que no son como nosotros porque la vida no les a tratado bien, son gentes vulnerables. Por extensión, todo aquello que comparta este adjetivo será algo que se impregnará de esa imagen que nos han vendido y se muestra como real.

En mis imágenes no sabría si decir que no encuentro esas personas vulnerables por ninguna parte o mejor que todos los que en ellas aparecemos lo somos. En cualquier caso sí veo diferencias entre las muchas, unas nos sabemos vulnerables y quizá no lo seamos tanto y otras que no se reconocen como tales se acorazan y distancian para ocultar su vulnerabilidad. Cuánta confusión.

Lo social se transforma en sustantivo para hablar de aquello que se mueve en el margen y que es allí donde adquiere sentido y donde se debe quedar. Sin embargo son muchas las realidades que demuestran que este mundo de lo social no es otro mundo sino el mismo, el de todos.

Dentro de este marco no debe extrañarnos que muchas personas sitúen la economía social, el emprendimiento social, la innovación social o la empresa social como realidades contra natura. Gentes que piensan que una empresa social es un oximorón, pues la empresa es creativa, productiva, eficiente, rentable mientras que lo social es altruista, caritativo y una carga que se nos traslada a muchos para mantener a otros. ¿Cómo no pensar eso si ellos no se reconocen en las imágenes que se evocan en su interior al visualizar la palabra social?

Todos somos parte de esta sociedad y a todos nos corresponde cuidarla. Sólo desde aquí se puede comprender que hablar de social es hablar personas y de los territorios donde convivimos. Por supuesto incluidas también aquellas que el sistema expulsa con tanta facilidad.

El oximorón no existe. Cualquier adjetivo social no hace sino recordarnos que nos debemos un cuidado y que éste no puede ser un cuidado egoísta de mi persona frente al resto del mundo. Ha de ser generoso con todas las personas y con el planeta sino queremos acabar con la vida. En cuanto pensemos más allá del espacio individual y del hoy no cabe ninguna duda que todas las empresas volverán a ser sociales y que la innovación será social o no será, pues necesitamos un “para” que le de sentido a cualquier innovación tecnológica, biológica, económica…

Es así como hemos de construir un mañana para todos y no solo para unos pocos, aunque estos sean vulnerables.

Raúl Contreras

Nittúa

ECONOMÍA PARA CUIDAR LOS VALORES abril 9, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

Diferentes propuestas de alternativas económicas, que no son tan distintas. Iguales tampoco. Sin embargo todas ellas comparten unos valores que queremos.

Una lluvia de adjetivos que además de ser fagocitados inmediatamente, para vaciarlos de contenido, ponen el acento en las diferencias y no en lo común. Economía social, del bien común, circular, feminista, colaborativa, solidaria,… Cuantos apellidos para un solo nombre.

Es buena la diversidad si es capaz de construir juntos y para todos.

Ante un mundo completamente controlado por el neoliberalismo, por la economía del egoísmo, que nada tiene de liberal y está absolutamente intervenida, algunos se empeñan en apuntar hacia las diferencias entre las alternativas en lugar de sus espacios compartidos. Cuanto más distantes están las personas de las realidades de la calle y del planeta más énfasis ponen en alzar la diferencia.

Son las realidades de cada una de las personas y de nuestra tierra las únicas que aportan sentido y fuerza a cualquier medio que traiga un cambio en el rumbo en este sistema egoísta, injusto y obsoleto.

Son todas ellas economías con valores que buscan la sostenibilidad de la vida. Tienen ante si muchos nombres y apellidos, que conviven en territorios a los que pertenecen, a los deben servir. Estas economías han de ser compañeras en un viaje largo y complejo.

La coherencia empieza en cada una. La propuesta alternativa es una realidad de vida de quien cree en ella. En casa, en el trabajo, en el barrio, en la calle o de viaje, la convicción dirige nuestros actos sin necesitar de argumentarios ni discursos que quedan por debajo de los hechos. En las personas anónimas está la fuerza que lo puede cambiar todo, el resto no son sino una serie de medios construidos desde el esfuerzo y el sacrificio de muchos años, y de mucha gente, para formar parte de la caja de herramientas que cada persona utilizará.

Hablar de economía con valores es hacerlo de aquella que cuida y respeta los valores de las personas y su entorno, de la vida. Desde la libertad, cada persona puede sentirse más inclinada a poner el acento en unos valores o en otros, pero todos ellos conforman los comunes y que el modelo económico tiene la obligación de preservar para el futuro.

Así pues, nos toca estirar de una cuerda única. Hagamoslo sin perder de vista el sentido real que justifica nuestra acción y veremos cómo ni la capacidad fagocitadora de palabras y contenidos, ni la apuesta por la diferencia, ha de encontrar un espacio en el que sobrevivir.

Actuando de esta manera hemos de evitar que las herramientas se conviertan en objetivos y con ello perdernos en estériles discusiones que no tienen nada que ver con cuidar la vida de todos.

Nos vemos en la calle.

Raúl Contreras

Nittúa

OKONOMIA ABRE MATRÍCULA marzo 5, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, consumo responsable, economía solidaria, valor social , add a comment

NUEVO CURSO DE OKONOMIA

ESTA VEZ CON LA UNIVERSIDAD POPULAR DE VALENCIA

A

CONFIANZA ES REVOLUCIÓN febrero 12, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, justicia social , add a comment

El mundo en un cajón. Sus paredes monocromas. Pasillos que nos quieren llevar aquí y allá siempre, a un sitio que otro decidió para nosotros. Y funciona, les funciona porque lo construyen sobre el miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a lo que harán, a salir de la rutina, a conocer,… miedo a pensar.

Cuando el miedo se instala en la sociedad se extiende como una de esas terribles manchas de petróleo que matan nuestros mares y océanos. Todo lo que toca lo destroza, lo contamina o desaparece. Así es como se construye un mundo desde la desconfianza. Con la pérdida de valores, muchas personas contaminadas aceptan el juego y lo repiten sin pensar, sin recordar quiénes son y para qué están donde están.

Entramos en la caja, su nombre, desconfianza. Una vez estás dentro, ves que deja espacio para unos pocos y miseria para muchos. Se construyen complejos laberintos de palabras estériles que sólo buscan confundir. Miles de obstáculos que la mayoría no atraviesan quedando aislados en la caja gris. Mi vecino, mi primo o mi hermano ¿Ellos también? Así perderemos la batalla.

La desconfianza se articula desde la valoración del riesgo en la confianza. Al final es el miedo a la pérdida el que cierra otras puertas.

Me pregunto ¿Cuál es la pérdida cuando optamos por la desconfianza?

Es tan grande que no la vemos. El modelo económico actual es quien más apuesta hace por mantener la desconfianza y convence a muchos, diciendo que ahorraremos problemas y dinero. Eso nos enseñan.

La desconfianza, en cambio, nos trae:

 ¿Y todo esto para que nadie sea engañado, estafado o robado?

No hace falta que te roben después de todo lo que has gastado para evitarlo ¿No crees?

La realidad, tozuda ella, nos dice que todo esto se ha construido para que sólo unos pocos puedan engañar sin consecuencias y el resto, sean disuadidos. ¿Estamos tranquilos, seguros, con quiénes dicen estar ahí velando por nuestro bien común?

Realmente nos engañaron otra vez. Nuevamente en lugar de rechazar aquello que no nos es propio ni natural lo aceptamos e incluso, lo hacemos nuestro. Es tiempo de parar, pensar y resolver. Una sociedad construida desde la confianza no sólo sería mucho menos costosa para las personas, aún teniendo que sufrir algún que otro engaño, sino que nos permitiría a todos ser más persona y convivir como iguales en un espacio de construcción personal y colectivo.

SI ESTAMOS DISPUESTOS A CAMBIAR ESTE SISTEMA, EMPECEMOS NOSOTROS MISMOS. CONSTRUYAMOS NUESTRA ALTERNATIVA DESDE LA CONFIANZA.

Raúl Contreras

NITTÚA