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NITTÚA desde la ventana de la UNED diciembre 4, 2015

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Como resultado de nuestra participación en el curso de emprendedores sociales de la UNED, de la mano de Marta Solórzano, os traemos un vídeo que trae realidades de Nittúa.
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OKONOMIA HOY EN EL 2015 noviembre 2, 2015

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Son años y acciones continuadas las que consiguen que las personas pierdan el control de su realidad y queden a merced de que otros, en ocasiones impersonales como nos presentan a los mercados, sean los que digan lo que tenemos que hacer.

La angustia, la ansiedad y el miedo envuelven a las personas cuando son receptoras de mensajes y órdenes sobre las que no tienen control. En muchos casos no llegan a entender los mensajes construidos, intencionadamente, con lenguaje especializado innecesario y un argumento enrevesado que en su conjunto busca la delegación de nuestro derecho a gestionar nuestra propia economía. La sensación imperante de que las personas no tenemos nada que hacer frente al sistema económico y que lo único que nos queda es delegar en unos pocos la toma de decisiones, es la mayor causante de la pérdida de la soberanía económica.

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Okonomia es una escuela popular de economía que tiene por objetivo el empoderamiento ciudadano mediante la recuperación del control de su economía doméstica y por derivación, de aquellas economías colectivas en las que participa. El conocimiento, creado mediante la pedagogía de Paulo Freire, nace de la necesidad y la realidad que compartida en su diagnóstico y en la búsqueda de soluciones, crea conocimiento colectivo. Ser parte activa en la construcción del conocimiento económico posibilita la apropiación del mismo y el empoderamiento del ciudadano que vuelve a ser capaz de construir su propia propuesta.

“Okonomia es una escuela popular de economía para recuperar el control de la economía doméstica y de aquellas economías colectivas en las que participamos”

El trabajo de tres años de la escuela Okonomia nos ha mostrado, como especial éxito, su capacidad de devolver a los alumnos la confianza en sí mismos. Crea confianza personal, al ser capaz de gestionar aquella “complicada herramienta”, y desde ella genera confianza colectiva que permita la construcción del bien común.

La escuela no busca el adoctrinamiento de nadie. No hemos de decirle a ninguna persona lo que tiene o no que hacer, justamente eso es lo que recibe desde todos y cada uno de los rincones del sistema. Lo que hace la escuela popular de economía es aportar más herramientas y ejercitar el pensamiento crítico. El alumno de la escuela amplía el número de posibilidades para construir sus soluciones. Ciertamente eso significa mostrar otras herramientas como son las de la economía solidaria, la circular, la feminista, la colaborativa,… que vienen a enriquecer las posibilidades de gestión económica de cualquier persona o grupo de ellas.

Los facilitadores de la escuela provocan el espacio para que el grupo construya su saber colectivo. Lejos de las clases magistrales crece el conocimiento económico descubriendo que todos, sin excepción, sabíamos mucho más de lo que creíamos y que somos perfectamente capaces de tomar nuestras propias decisiones económicas. El grupo entra en un proceso en el que todos somos docentes y alumnos mientras nos apropiamos del pensamiento colectivo y lo trasladamos a nuestras familias y entornos cercanos.

La educación financiera es muy necesaria y debería abordarse desde la escuela. Afirmación que está muy lejos de encontrar una respuesta en la transmisión de conocimientos enciclopédicos sobre economía sujetos a examen. Menos aun cuando sí se busca que los niños repitan esquemas sesgados, no comprendidos y distantes de los intereses reales de sus familias.

No necesitamos la formación que nos diga lo difícil que es la economía de gestionar y aun más de modificar. No necesitamos llenar discos duros y cabezas, de datos que están a nuestra disposición en todas partes. Queremos apropiarnos del pensamiento económico como una construcción posible y real que cualquiera de nosotros puede hacer. Okonomia es una herramienta al servicio de ese empoderamiento económico y social de las personas.

Raúl Contreras

Publicado en la revista de Triodos Bank

LA SATISFACCIÓN DE SER ÚTIL septiembre 29, 2015

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HERMOSO REGALO

Hoy me han regalado la siguiente reflexión de un chaval de 14 años, alumno de una clase a la que les conté lo que es un emprendedor social.

“Creo que es un suerte que hayan personas dispuestas a hacer lo que hacen los emprendedores sociales. No es fácil ni mucho menos, ya que requiere un coste económico y muchísimo esfuerzo y sacrificio pero tal y como nos dijo el hombre el otro día, solo necesitas tener claro lo que quieres hacer y el resto vendrá solo. Esa frase me llegó mucho, porque cuánta razón tiene. A veces nos desesperamos tanto, haciendo más grande todavía la montaña que nos impide ver el sol, que nos impide lograr nuestros sueños, nuestros objetivos. Tal y como nos dijo, lo importante es tener confianza en uno mismo y querer lograr nuestro objetivo, en este caso ayudar a la sociedad. Eso es importantísimo. Una vez tengamos esto claro solo nos quedara esperar a ver cómo van avanzando las cosas. Porque está claro que no todo va a ir bien, pero debemos saber distinguir esto de un fracaso. Porque en caso de que el proyecto no funcione no pasaría nada. Ya habrá más cosas por delante. Nos servirá de ejemplo para intentar mejorar la próxima vez.

Así que como decía, me alegro muchísimo de que hayan personas que consigan llevar esto a cabo. Personas que vivan para servir a los demás y conseguir así un mundo mejor para todos. Es una pena que no hayan más de las que hay, porque si fuese así el mundo no sería para nada el que desgraciadamente es…”

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Emprendimiento social: Qué es, qué no y cómo hacerlo viable abril 22, 2015

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ARTÍCULO PUBLICADO EN EL BLOG “NO ME PIDAN CALMA” DE LA VOZ DE GALIZIA

 

 

¡Emprender, emprender! Una demanda de muchos responsables políticos que no lo han hecho en su vida, una fuente creciente de subvenciones y en demasiadas ocasiones un insulto a muchas personas empobrecidas a las que sólo se les da la opción de convertirse en emprendedores de la noche a la mañana para salir de su situación o sentirse culpables por no hacerlo.

Emprender, crear una empresa viable, es tan difícil como gratificante, y lo es mucho más cuando la motivación principal para hacerlo no es el beneficio económico sino el cambio social. Hace unas semanas ya les presenté (también a su Majestad) algunos ejemplos de economía al servicio de las personas.

Para la Fundación Skoll, un emprendedor social es un “lider probado cuyos enfoques y soluciones a los problemas sociales están ayudando a mejorar las vidas de incontables individuos desfavorecidos“. En la premiada Ashoka nos dicen que deben tener dos atributos: una idea innovadora que produzca un cambio social específico y una visión emprendedora para realizar sus proyectos.

Para entender lo que es y lo que no el emprendimiento social, les dejo con Raul Contreras, un referente en este campo desde Nittua, la plataforma para el cambio social. Raul, junto a Nuria González acaban de editar una completa y útil Guía para la realización de estudios de viabilidad de emprendimiento social (versión pdf y versión web)

Gracias Raul. Gracias Nuria

Emprendimiento social: Qué es y qué no

El emprendimiento social, resultado de la evolución de la sociedad donde el planeta y las personas recuperamos el espacio que nos corresponde, es una realidad naciente que sin embargo se hace vieja por el mal uso, e incluso corre el riesgo de ser denostada por la fagocitación de las palabras desposeídas de sus contenidos.

Ni el emprendimiento ni su carácter social han de ser patente de nadie, sino una invitación a crear nuevos valores que ordenen el sistema y vinculen el esfuerzo de la sociedad para alcanzar valores distintos al rendimiento del capital. El emprendimiento social es una invitación general a toda la sociedad, a quien va a emprender y a quien ya lo hizo, a quien trabaja en la Administración o al que lo hace en una empresa, a quien le preocupa especialmente la situación de las personas y a quien se centra en la protección del medio ambiente.

Cualquier actor social puede ser emprendedor social, aunque nunca lo será si previamente no existe una convicción desde la responsabilidad social de las personas, de cada una de las personas. Reconocemos el valor de esos pequeños emprendimientos personales que son la base de un cambio general y la condición necesaria para que se dé un emprendimiento social en un ámbito cualquiera como puede ser el empresarial, por ejemplo.

El abuso en el uso de las palabras las pone en riesgo de ser vaciadas de contenido después de que se haya generado la confusión y hasta el hartazgo. Parece como si cualquier emprendimiento que tenga que ver con educación, salud o servicios sociales, por el sólo contenido de su actividad, ya fueran emprendimiento social. ¿Sería una industria farmacéutica un emprendimiento social? Desde luego no cualquiera, sin embargo sus productos cuidan de la salud del mundo.

El ejemplo es claro y contundente como lo es que acompañar un duelo se hace desde que la vida tiene fin y nadie pensó que las funerarias fueran emprendimientos sociales. Cualquiera de estas actividades podría ser un emprendimiento social pero no por el servicio que presta ni por lo que produce exclusivamente. La confusión está servida y acabaremos viendo un aerogenerador y calificando a la empresa de social/medioambiental sin preguntarnos nada más. El resultado en el tiempo sería, de seguir este camino, la perdida de valor de estas palabras y el abandono del cambio social perseguido.

Cuando el tiempo pasa y los mercados cambian es cuando se evidencia aquel que realmente perseguía un cambio social y utilizaba para ello una herramienta, el emprendimiento social porque éste tendrá un comportamiento resiliente y cambiará su herramienta cuantas veces haga falta para alcanzar su objetivo de cambio social. Al otro no le importará abandonar su objetivo si no obtiene el rendimiento financiero que en un principio obtuvo o que esperaba conseguir.

El emprendimiento social no se crea con ánimo de perdidas, sin duda necesita apoyarse en una herramienta viable desde la perspectiva económico-financiera, pero sólo tiene sentido cuando persigue el cambio social.

Y llegados aquí retornamos a la invitación a todos los actores sociales para incluir estos valores en su actividad económica. Debemos preservar la integridad y el contenido real del emprendimiento social pero trabajando desde la empatía y la generosidad que facilite procesos de acercamiento de todos aquellos que un día iniciaron un emprendimiento y que no incluyeron los valores sociales y medioambientales en su destino. Sólo existe una sociedad, un planeta y es de todos.

Rentabilidad social, medioambiental y financiera

 

Hemos escrito una guía que quiere ayudar a construir de una forma coherente, honesta y diferencial un emprendimiento social. Se construye desde las diferencias con el modelo ortodoxo de estudio de viabilidad de un negocio, pues los elementos comunes, que existen, ya tenemos acceso a ellos en muchos documentos y servicios. La guía nos obliga a viajar por todas las partes de un estudio de viabilidad analizando la triple rentabilidad: social, medioambiental y financiera.

Además nos preocupa y nos ocupa cuidar cómo se hacen las cosas pues es tan importante como el propio objetivo que perseguimos. Por ello la buena gobernanza y la colaboración son condicionantes que establecemos en cada paso del estudio. El resultado de seguir este proceso, que además cambia el orden de un estudio de empresa ordinaria, es el rigor, la seriedad y el respeto al emprendimiento social.

Ponemos a vuestra disposición la guía “Viabilidad del emprendimiento social” convencidos de que es otro elemento más al servicio del necesario cambio social que nos lleve a un destino diferente: Un ecosistema económico integral e inclusivo. Algo que sólo conseguiremos entre todos.

@RaulhContreras

Núria González García

@nittua

NITTÚA INFORMA abril 10, 2015

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AMPLIACIÓN DEL PLAZO DE MATRÍCULAS enero 13, 2015

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APLAZAMIENTO

LA ECONOMÍA ESTÁ EN JUEGO enero 6, 2015

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Son largos años, quizá seis u ocho, los transcurridos desde aquel taller en Zaragoza donde presentábamos la necesidad de conocer qué es lo que aportamos a esta sociedad desde las entidades y empresas sociales. Como siempre ocurre algunos se unieron en la búsqueda y otros, pese a todos esos años, aún no han visto la necesidad.

Un trabajo arduo aunque acompañado que nos ha hecho caminar entre la investigación, la innovación y la experimentación, que nos ha generado dudas y alegrías. Ese camino me llevó a México a un encuentro sobre la medición del valor social y ambiental. Encuentro al que agradezco lo aprendido y que me permitió conocer dos grandes emprendedores sociales, Pati Ruiz y Carlos Cruz, junto a los que sigo trabajando hoy. Con Pati y las gentes del Grupo Ecológico Sierra Gorda creamos un curso de medición de estos valores reales. Curso que sigue abierto, ya en su cuarta edición, siendo útil para quienes se acercan con la voluntad de adquirir este conocimiento.

Iniciábamos la búsqueda del valor social por responsabilidad y con el deseo de poder demostrar lo que aportamos a esta sociedad, porque queríamos recuperarlo, como única manera perdurable de poder continuar aportando y hacerlo de forma eficiente. En el proceso descubrimos mucho más y nos convencimos de que el destino de la medición de estos valores es una visión de la economía que nada tiene que ver con la que todavía hoy rige para todos. Reconocemos la realidad del planeta donde se sitúan las personas en un espacio en el que son una parte más y a la vez son una parte esencial. Cualquier necesidad que pueda existir, difícilmente podrá escaparse de las que corresponden a las personas y el medio que comparten. La evidencia de una economía integral que contemple como propios los valores que muestran la satisfacción de estas necesidades, se revela como objetivo de nuestro quehacer.

Nos adherimos a la suma de los valores financiero, social y medioambiental como la imagen de la realidad, un ya conocido triple balance. Durante los últimos cinco años hemos avanzado mucho en esta construcción, la de un ECOSISTEMA ECONÓMICO INTEGRAL E INCLUSIVO. La medición, una propuesta en evolución, es hoy herramienta necesaria para la creación de este ecosistema.

Europa, desde su parlamento, ha hecho propia esta medición y llega a vincular el acceso a algunos fondos de financiación con la medición de los valores sociales y medioambientales generados. En esa misma obligatoriedad podría encontrarse, en un tiempo no muy dilatado, la gestión de la contratación pública o las memorias de RSE (responsabilidad social de la empresa). Algunas directivas aprobadas en el 2014 por el parlamento europeo, como la de contratación pública, podrían ir en esta dirección en sus concreciones e implementaciones nacionales. Algún país incluso ha regulado, con anterioridad a estas directivas, la introducción del valor social en la gestión económica.

El destino de una economía real, integral e inclusiva es un proceso iniciado, que aúna empresas, entidades sociales y administraciones públicas en la creación de valor compartido. Aquellas más dinámicas, innovadoras, capaces y creativas están siendo las primeras en medir y gestionar el valor social y medioambiental.

Pero nuestro pensamiento sigue avanzando y no sólo entiende que estos valores, que lo son de siempre, han de ser parte natural de la economía sino que otros, mal denominados valores, deberían quedar fuera.

Sabiendo que más del 90% de los movimientos financieros son especulativos, y que nada tienen que ver con la cobertura de las necesidades de las personas o del planeta, sino que suelen tener más que ver con la apropiación ilícita e injusta de valores que a éstos les pertenecen, nuestro pensamiento se consolida y avanza, y empezamos a ver que ese 90% no debería compartir ese triple balance. No debería ser parte de una economía real. Tendría que ser catalogado como juego perjudicial y dañino. El juego de unos pocos que apuestan con riquezas que no les pertenecen, causando daño a la mayoría de las personas y al planeta, en su egoísta y exclusivo beneficio.

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Antes de que la palabra economía se convierta en otra palabra zombi:

“Auténticos muertos vivientes. Palabras que fueron útiles y tuvieron vitalidad en el pasado, pero que ahora sólo perviven en nuestras mentes, sin ningún contacto con la realidad pero absorbiendo nuestra energía”,

deberíamos desplazar todos los movimientos financieros especulativos al ámbito del juego, regulándolos como tal, y así evitar que su acción perjudique al mundo que es de todos. Las afecciones provocadas por el juego no deberían salir del ámbito de los jugadores que en él han decidido participar. No pasaría entonces de ser algo más que unas partidas de poker.

La economía, recuperando la dignidad de la palabra, es valor social y medioambiental sumado al financiero real, el que pertenece a la propia maquinaria económica, la parte que posibilita su correcto funcionamiento.

NITTÚA

Raúl Contreras

Núria González

BOLETÍN NITTÚA diciembre 29, 2014

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OKONOMIA, LA MEDICIÓN DEL VALOR SOCIAL MEDIANTE EL SROI Y GESTIÓN DEL VALOR SOCIAL EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA EN NUESTRO BOLETÍN

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PULSA SOBRE LA IMAGEN PARA VER EL BOLETÍN

CURSO MEDICIÓN DEL VALOR SOCIAL diciembre 18, 2014

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SROI2015

Para más información sigue este enlace  http://valorsocial.org

HERMOSO JARDÍN noviembre 2, 2014

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Erase una vez una chica.

Ella vivía en un lugar tranquilo, con sus aficiones tranquilas y sus costumbres sanas.

Al parecer, esta chica ignoraba por completo la maldad como experiencia propia. Era muy poco consciente de cómo iba eso de hacer daño intencionadamente.

Un día, salió a su jardín delantero, el cuál cuidaba, y se encontró algo fuera de lo común: Alguien había escrito cosas horribles sobre las flores que cultivaba y las había estacado, a modo de carteles, en la hierba sin ningún motivo aparente.

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Experimentó muchas sensaciones a la vez: primero, lloró amargamente por las cosas feas que leía y por la hierba que se había estropeado; después, experimentó el miedo, porque se preguntaba si esto era sólo el principio de las ofensas que podían dirigirle anónimamente. Mientras estaba asustada, vio salir a dos de sus vecinos, que reían mientras observaban. Ella, automáticamente se dio cuenta de que esas dos personas mezquinas eran las que habían destrozado su hermoso jardín. Fue entonces cuando experimentó la ira y la sed de venganza.

Pasó toda la noche preparando un plan horrible que dejase los huertos y macetas de esos dos indeseables tan malvados tan mal como fuese posible. Cuando comenzó a salir el sol, cogió un cubo con productos químicos y se dirigió a los jardines correspondientes. No fue capaz de darse cuenta de que, en realidad, esta reacción no era propia de su forma de ser, no era saludable.

Caminó por la acera y justo al llegar al jardín, descubrió algo:

No había nada que destrozar. Las plantas que en esas tierras un día crecieron, estaban marchitas y secas, marrones y sin vida. Era una imagen apoteósica. Se preguntó cómo habían llegado a alcanzar un aspecto tan mortecino. Su inteligencia hiló un par de ideas y todo encajó.

La chica dejó pegada en la puerta de los dueños de ese jardín la siguiente nota:

Queridos vecinos:

A causa de lo que ayer encontré, me disponía a devolveros la jugada. Para mi sorpresa, me he dado cuenta de que no tengo nada que destrozaros. He vuelto la vista para observar los colores verdes, rosas y amarillos que hay plantados en mi césped y he recordado que esta mañana no he regado. ¿Sabéis por qué? Estaba ocupada preparando una venganza. Me pregunto si vosotros arruinasteis vuestro jardín cuando comenzasteis a planear cómo fastidiar el mío. Tal vez no recordasteis regar, como me ha sucedido a mí.

En vez de pagaros con la misma moneda, he decidido dejar bajo vuestro felpudo unas cuantas semillas de margaritas, rosas y hierbabuena, para que podáis plantar vuestro propio cultivo de nuevo y así no sintáis ganas de arruinar el mío. ¿Os imagináis qué bonito quedaría si toda nuestra calle estuviese repleta de olores y colores?

Estoy en la parcela de al lado, por si necesitáis consejo para cuidar vuestras plantas. Voy a cuidar y regar las mías, porque me parece que eso me hará mucho más feliz.

Que tengáis suerte.

Tal vez durante los días siguientes, sus arrepentidos vecinos llamaron a su timbre preguntando si sería tan amable de prestarles una regadera, o tal vez ni siquiera obtuvo una disculpa, pero en cuestión de un mes, sus flores estaban muchísimo más lindas de lo que nunca estuvieron y los brotes verdes de la casa contigua adornaban la calle con su frescura.

Anaís Fons

para Nittúa