jump to navigation

PALABRAS QUE CREAN VIDAS noviembre 7, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, emprendedor social, INNOVACIÓN SOCIAL, justicia social, valor social , add a comment

Un hospital de palabras, hace ya años de eso. Un hospital donde aquellas palabras que corren el peligro de convertirse en zombies ingresan en la búsqueda de su salud. Porque las palabras zombies son auténticos muertos vivientes. Son palabras que fueron útiles y tuvieron vitalidad en el pasado, pero que ahora sólo perviven en nuestras mentes, sin ningún contacto con la realidad pero absorbiendo nuestra energía.

Todo sigue y son más las palabras que entran en riesgo, las que terminarán ingresando en el hospital. Esto no es baladí, el lenguaje es tan importante en nuestra vida que sus pérdidas tienen un reflejo directo en nosotros.

Hemos escrito de la economía de la desconfianza, de la economía egoísta, de la economía del corto plazo y también de la economía solidaria, de la del bien común, de la feminista, de la social y de la circular. Hemos leído de economía verde, colaborativa y también de la azul. De la economía humana y de la que tiene corazón, y así podríamos seguir con unas cuantas más. Algunas con contenidos muy trabajados, otras con muchos años de realidades y otras no son sino un neologismo de moda que disfraza otras realidades muy distantes de la que intentan mostrar.

Son las palabras los ladrillos del lenguaje y éstas se cimentan sobre conceptos que sufren con el uso incorrecto y el abuso que, de forma nada inocente, se realiza sobre ellas. Llega un momento en el que uno puede llegar a dudar de si lo mejor será dejar de utilizar determinadas palabras, transformadas por la acción devastadora de un sistema cuya única intención es mantener o agrandar su preeminencia frente a cualquier alternativa.

Escuchar, a quien no escucha, hablar de co-creación es como ver a un amigo sufrir en manos de quien no le quiere bien y sólo busca una relación en beneficio propio.

Y pensando en ello se llega a la idea de que son los contenidos, los conceptos, los que hemos de hacer perdurar porque las realidades acabarán devolviendo la dignidad y el respeto a las palabras usurpadas y maltratadas. No debemos abandonarlas pues las perderíamos para siempre y con ellas perderíamos los contenidos que ellas atesoran desde antaño.

¿Qué le pasó a la justicia para que se le confunda continuamente con la aplicación de unas leyes creadas en momento determinado de la historia? La independencia que todos hemos conquistado al salir de la casa de nuestros padres hoy nos la muestran como un mal deseo recubierto de unos contenidos que le son totalmente ajenos. La política tiene ya pocos propietarios y muchos ecos. La austeridad se nos presenta como un acto de obediencia en el que no tienes capacidad de decidir. La democracia, la responsabilidad, el emprendimiento o la transparencia están en el hospital.

Mirad a donde nos lleva el abandono de las palabras, a la confusión, a la desconfianza y hasta al odio. Cada vez es más difícil el entendimiento porque ni tan siquiera decimos lo mismo cuando utilizamos las mismas palabras. Cada una de ellas es un cofre vivo que guarda realidades, sueños, ideas y relaciones que necesitamos para compartir la vida. Devolvámosles la dignidad y digámosle a quienes nos intentan confundir, desde el abuso, que no les entendemos, que se han equivocado, que conocemos las palabras y sabemos que nos cuentan otras cosas que no son las que ellos intentan transmitir.

Por la paz, la armonía, la comprensión, el conocimiento y el respeto, cuidemos nuestras palabras y así nos cuidaremos todos.

HOSPITAL DE PALABRAS Ayudanos a cuidarlas.

NITTÚA

Raúl Contreras

ESTO DE LO SOCIAL mayo 22, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

SOCIAL Escucho esta palabra, cierro los ojos y espero que surjan imágenes. Algo no cuadra, no son las imágenes que solemos ver en los vídeos, folletos o carteles alumbrados bajo esta palabra. Insisto en la búsqueda pero mi visión persiste. Lo primero que veo es a mi familia y amigos. Todas ellas personas que necesito para contar mi historia. Mi insistencia en ver más no los elimina sino que hace grande el grupo y lo hace en un entorno natural. Son imágenes donde el reposo, la armonía y la alegría nos lleva a la conversación y la diversión.

¿Qué ha pasado entonces con esa visión sesgada de gentes que viven en la desgracia de las circunstancias y los juicios de un sistema perdido?

No los ves porque en ti tienen nombre, cara y una historia de vida. Están en el grupo y son ellos, y con ellos muchos más que no conoces. Claro que están, pero no diferentes, no solos o aislados, no olvidados.

Son tantos los mensajes que recibimos donde lo social se relaciona exclusivamente con esas imágenes de desgracia y conflicto que algunos se sorprenden ante la luminosa sonrisa de quien nada tiene. Esos mensajes se empeñan en trocearnos como grupos, en hacer selecciones de personas que se distinguen unas de otras por artificios que pasado mañana podrían ser otros según los intereses imperantes. Personas que tendrán siempre lo social como adjetivo para identificar que no son como nosotros porque la vida no les a tratado bien, son gentes vulnerables. Por extensión, todo aquello que comparta este adjetivo será algo que se impregnará de esa imagen que nos han vendido y se muestra como real.

En mis imágenes no sabría si decir que no encuentro esas personas vulnerables por ninguna parte o mejor que todos los que en ellas aparecemos lo somos. En cualquier caso sí veo diferencias entre las muchas, unas nos sabemos vulnerables y quizá no lo seamos tanto y otras que no se reconocen como tales se acorazan y distancian para ocultar su vulnerabilidad. Cuánta confusión.

Lo social se transforma en sustantivo para hablar de aquello que se mueve en el margen y que es allí donde adquiere sentido y donde se debe quedar. Sin embargo son muchas las realidades que demuestran que este mundo de lo social no es otro mundo sino el mismo, el de todos.

Dentro de este marco no debe extrañarnos que muchas personas sitúen la economía social, el emprendimiento social, la innovación social o la empresa social como realidades contra natura. Gentes que piensan que una empresa social es un oximorón, pues la empresa es creativa, productiva, eficiente, rentable mientras que lo social es altruista, caritativo y una carga que se nos traslada a muchos para mantener a otros. ¿Cómo no pensar eso si ellos no se reconocen en las imágenes que se evocan en su interior al visualizar la palabra social?

Todos somos parte de esta sociedad y a todos nos corresponde cuidarla. Sólo desde aquí se puede comprender que hablar de social es hablar personas y de los territorios donde convivimos. Por supuesto incluidas también aquellas que el sistema expulsa con tanta facilidad.

El oximorón no existe. Cualquier adjetivo social no hace sino recordarnos que nos debemos un cuidado y que éste no puede ser un cuidado egoísta de mi persona frente al resto del mundo. Ha de ser generoso con todas las personas y con el planeta sino queremos acabar con la vida. En cuanto pensemos más allá del espacio individual y del hoy no cabe ninguna duda que todas las empresas volverán a ser sociales y que la innovación será social o no será, pues necesitamos un “para” que le de sentido a cualquier innovación tecnológica, biológica, económica…

Es así como hemos de construir un mañana para todos y no solo para unos pocos, aunque estos sean vulnerables.

Raúl Contreras

Nittúa

ECONOMÍA PARA CUIDAR LOS VALORES abril 9, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

Diferentes propuestas de alternativas económicas, que no son tan distintas. Iguales tampoco. Sin embargo todas ellas comparten unos valores que queremos.

Una lluvia de adjetivos que además de ser fagocitados inmediatamente, para vaciarlos de contenido, ponen el acento en las diferencias y no en lo común. Economía social, del bien común, circular, feminista, colaborativa, solidaria,… Cuantos apellidos para un solo nombre.

Es buena la diversidad si es capaz de construir juntos y para todos.

Ante un mundo completamente controlado por el neoliberalismo, por la economía del egoísmo, que nada tiene de liberal y está absolutamente intervenida, algunos se empeñan en apuntar hacia las diferencias entre las alternativas en lugar de sus espacios compartidos. Cuanto más distantes están las personas de las realidades de la calle y del planeta más énfasis ponen en alzar la diferencia.

Son las realidades de cada una de las personas y de nuestra tierra las únicas que aportan sentido y fuerza a cualquier medio que traiga un cambio en el rumbo en este sistema egoísta, injusto y obsoleto.

Son todas ellas economías con valores que buscan la sostenibilidad de la vida. Tienen ante si muchos nombres y apellidos, que conviven en territorios a los que pertenecen, a los deben servir. Estas economías han de ser compañeras en un viaje largo y complejo.

La coherencia empieza en cada una. La propuesta alternativa es una realidad de vida de quien cree en ella. En casa, en el trabajo, en el barrio, en la calle o de viaje, la convicción dirige nuestros actos sin necesitar de argumentarios ni discursos que quedan por debajo de los hechos. En las personas anónimas está la fuerza que lo puede cambiar todo, el resto no son sino una serie de medios construidos desde el esfuerzo y el sacrificio de muchos años, y de mucha gente, para formar parte de la caja de herramientas que cada persona utilizará.

Hablar de economía con valores es hacerlo de aquella que cuida y respeta los valores de las personas y su entorno, de la vida. Desde la libertad, cada persona puede sentirse más inclinada a poner el acento en unos valores o en otros, pero todos ellos conforman los comunes y que el modelo económico tiene la obligación de preservar para el futuro.

Así pues, nos toca estirar de una cuerda única. Hagamoslo sin perder de vista el sentido real que justifica nuestra acción y veremos cómo ni la capacidad fagocitadora de palabras y contenidos, ni la apuesta por la diferencia, ha de encontrar un espacio en el que sobrevivir.

Actuando de esta manera hemos de evitar que las herramientas se conviertan en objetivos y con ello perdernos en estériles discusiones que no tienen nada que ver con cuidar la vida de todos.

Nos vemos en la calle.

Raúl Contreras

Nittúa

OKONOMIA ABRE MATRÍCULA marzo 5, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, consumo responsable, economía solidaria, valor social , add a comment

NUEVO CURSO DE OKONOMIA

ESTA VEZ CON LA UNIVERSIDAD POPULAR DE VALENCIA

A

DE PROPIETARIO A EMPRESARIO abril 9, 2016

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, emprendedor social, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

Cuando el ánimo no lo es.

Cuando acaba siendo una expectativa que se convierte en obligación.

Cuando las dudas se resuelven en un obedecer, en un cumplir con las expectativas de los demás.

Cuando las expectativas de los demás se hacen tuyas pero no lo son.

Me hice a mi mismo, me construí de la nada, no me quedé esperando a que nadie me resolviese la vida… Muchas historias de nuestros padres, abuelos y más cercanas podrían empezar a contarse así, pero no era ese el principio, no es cierto. La verdad es que quizá no tuvieran riquezas materiales, quizá no tuvieran ni tan siquiera unos padres que les apoyaran pero en cada una de las historias que pudiéramos empezar así encontraríamos a otras personas que creyeron en mi, que me apoyaron, que confiaron en mi capacidad y me sostuvieron al caer. No es cierto que me haya construido sólo.

 

Acababa su carrera y entre sus últimos esfuerzos se filtró la oportunidad del éxito fulgurante. Lejos de la cultura del esfuerzo, de la resistencia y de la gestión del fracaso, la gloria se le presenta bajo el nombre de startup. Focos y fastos de un éxito rápido traducido a moneda de curso legal en cantidades ingentes serán el reconocimiento de su éxito y él el único responsable de que esto sea así.

Sólo para los mejores, para los elegidos y tú puedes ser uno de ellos, el único obstáculo eres tú mismo. Además tienes la suerte de que estemos en crisis porque es en las crisis donde los valientes e inteligentes emprendedores encuentran las oportunidades.

Lo veo, lo estoy viendo. Yo puedo empezar en el garaje y acabar donde quiera. Sólo tengo que lanzarme.

Qué suerte, encuentro a alguien que me dice que no me lo piense, que me lance con esa idea que se me ocurrió hace unos meses y a la que ando dándole vueltas. Me lo preparo y me invitan a un evento que abrirá todas las puertas. Aceleradoras, lanzaderas, espacios compartidos de colaboración… Un mundo para mi y unos cuantos más que podemos ser lo que queramos.

La idea era buena y así lo valoró un inversor.

Mierda de día el de la ronda de financiadores. Entré en la trampa que acabaría estampándome contra un suelo profundo del que intento salir aún hoy.

Por supuesto el único responsable de lo que me ocurre soy yo, pues no fui lo bastante bueno, ya se cuidaron de señalarlo. No valgo, no estoy entre los elegidos. Así fue la despedida de mi emprendimiento pero hoy casi que me alegro pues los elegidos, los triunfadores, lo han pasado mucho peor. Endeudados con un especulador financiero que les urge un rendimiento alto y en un cortísimo plazo, trabajan para el diablo. Además aguantan lo que aguantan, no demasiado, ya que nadie les dijo que para ser empresario no basta con una buena idea, ni tampoco con saber jugar al poker. Que un empresario es un actor social que crece con el proyecto y que eso sucede lentamente con mucho esfuerzo y tesón. Que construyes riqueza en la medida en la que un equipo de personas se comprometen contigo, y tú con ellos, para que esto sea así.

No, nadie les dijo nada que no fuera: el éxito ha de ser rápido, el negocio escalable o la innovación y el emprendimiento serán llaves para un futuro que está en tus manos.

Nadie les dijo que su aliado era su enemigo, ni que por sus exigencias se perdería la alegría del esfuerzo compartido y el trabajo bien hecho como base que ha de acompañar esa idea maravillosa que lo movió todo en las noches de desvelo.

Al final, de los muy pocos que finalmente consiguen ese dorado prometido, difícilmente alguno podrá dar respuesta a ¿y todo eso para qué?

Pero ¿Qué estamos haciendo? ¿Cómo cuidamos a nuestros jóvenes? ¿Pensamos seguir dejando que sean pieza de apuesta para los especuladores financieros, que herederos de la cultura del pelotazo ahora nos hablan de startup, la evolución, aun más cruel, de los primeros?

Cuando los conoces no ves en ellos sino a jóvenes engañados por aquellos que encontramos al final de todos los caminos que mejor no hay que tomar.

Por el dolor de nuestros jóvenes que es el nuestro. Porque esos jóvenes son los que anteceden o son nuestros hijos. Porque no es cierto que ellos sean los únicos responsables de su vida. Porque un emprendedor no es alguien cegado por los focos y el dinero. Cuidemos a nuestros jóvenes, cuidémonos.

Yo, empresario convencido de la bondad y la fuerza de un emprendedor que crea riqueza en el largo plazo, que es un corredor de fondo inasequible al desaliento, que como el roble crece lento y fuerte, niego este invento opuesto a los intereses de la sociedad y el planeta.

Reinventemos para nuestros jóvenes las empresas innovadoras tecnológicas, culturales, sociales y medioambientales, para que crezcan en valores y con fuerza.

Ya no las podremos llamar startup, qué pena.

Nittúa

Raúl Contreras

 

LA SATISFACCIÓN DE SER ÚTIL septiembre 29, 2015

Posted by NITTÚA in : economía solidaria, emprendedor social, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

HERMOSO REGALO

Hoy me han regalado la siguiente reflexión de un chaval de 14 años, alumno de una clase a la que les conté lo que es un emprendedor social.

“Creo que es un suerte que hayan personas dispuestas a hacer lo que hacen los emprendedores sociales. No es fácil ni mucho menos, ya que requiere un coste económico y muchísimo esfuerzo y sacrificio pero tal y como nos dijo el hombre el otro día, solo necesitas tener claro lo que quieres hacer y el resto vendrá solo. Esa frase me llegó mucho, porque cuánta razón tiene. A veces nos desesperamos tanto, haciendo más grande todavía la montaña que nos impide ver el sol, que nos impide lograr nuestros sueños, nuestros objetivos. Tal y como nos dijo, lo importante es tener confianza en uno mismo y querer lograr nuestro objetivo, en este caso ayudar a la sociedad. Eso es importantísimo. Una vez tengamos esto claro solo nos quedara esperar a ver cómo van avanzando las cosas. Porque está claro que no todo va a ir bien, pero debemos saber distinguir esto de un fracaso. Porque en caso de que el proyecto no funcione no pasaría nada. Ya habrá más cosas por delante. Nos servirá de ejemplo para intentar mejorar la próxima vez.

Así que como decía, me alegro muchísimo de que hayan personas que consigan llevar esto a cabo. Personas que vivan para servir a los demás y conseguir así un mundo mejor para todos. Es una pena que no hayan más de las que hay, porque si fuese así el mundo no sería para nada el que desgraciadamente es…”

imagenes-de-felicidad-y-agradecimiento-6

Emprendimiento social: Qué es, qué no y cómo hacerlo viable abril 22, 2015

Posted by NITTÚA in : Artículos y documentos, cambio social, economía solidaria, emprendedor social, exclusión social, INNOVACIÓN SOCIAL, SPANISH REVOLUTION, valor social , 1 comment so far
ARTÍCULO PUBLICADO EN EL BLOG “NO ME PIDAN CALMA” DE LA VOZ DE GALIZIA

 

 

¡Emprender, emprender! Una demanda de muchos responsables políticos que no lo han hecho en su vida, una fuente creciente de subvenciones y en demasiadas ocasiones un insulto a muchas personas empobrecidas a las que sólo se les da la opción de convertirse en emprendedores de la noche a la mañana para salir de su situación o sentirse culpables por no hacerlo.

Emprender, crear una empresa viable, es tan difícil como gratificante, y lo es mucho más cuando la motivación principal para hacerlo no es el beneficio económico sino el cambio social. Hace unas semanas ya les presenté (también a su Majestad) algunos ejemplos de economía al servicio de las personas.

Para la Fundación Skoll, un emprendedor social es un “lider probado cuyos enfoques y soluciones a los problemas sociales están ayudando a mejorar las vidas de incontables individuos desfavorecidos“. En la premiada Ashoka nos dicen que deben tener dos atributos: una idea innovadora que produzca un cambio social específico y una visión emprendedora para realizar sus proyectos.

Para entender lo que es y lo que no el emprendimiento social, les dejo con Raul Contreras, un referente en este campo desde Nittua, la plataforma para el cambio social. Raul, junto a Nuria González acaban de editar una completa y útil Guía para la realización de estudios de viabilidad de emprendimiento social (versión pdf y versión web)

Gracias Raul. Gracias Nuria

Emprendimiento social: Qué es y qué no

El emprendimiento social, resultado de la evolución de la sociedad donde el planeta y las personas recuperamos el espacio que nos corresponde, es una realidad naciente que sin embargo se hace vieja por el mal uso, e incluso corre el riesgo de ser denostada por la fagocitación de las palabras desposeídas de sus contenidos.

Ni el emprendimiento ni su carácter social han de ser patente de nadie, sino una invitación a crear nuevos valores que ordenen el sistema y vinculen el esfuerzo de la sociedad para alcanzar valores distintos al rendimiento del capital. El emprendimiento social es una invitación general a toda la sociedad, a quien va a emprender y a quien ya lo hizo, a quien trabaja en la Administración o al que lo hace en una empresa, a quien le preocupa especialmente la situación de las personas y a quien se centra en la protección del medio ambiente.

Cualquier actor social puede ser emprendedor social, aunque nunca lo será si previamente no existe una convicción desde la responsabilidad social de las personas, de cada una de las personas. Reconocemos el valor de esos pequeños emprendimientos personales que son la base de un cambio general y la condición necesaria para que se dé un emprendimiento social en un ámbito cualquiera como puede ser el empresarial, por ejemplo.

El abuso en el uso de las palabras las pone en riesgo de ser vaciadas de contenido después de que se haya generado la confusión y hasta el hartazgo. Parece como si cualquier emprendimiento que tenga que ver con educación, salud o servicios sociales, por el sólo contenido de su actividad, ya fueran emprendimiento social. ¿Sería una industria farmacéutica un emprendimiento social? Desde luego no cualquiera, sin embargo sus productos cuidan de la salud del mundo.

El ejemplo es claro y contundente como lo es que acompañar un duelo se hace desde que la vida tiene fin y nadie pensó que las funerarias fueran emprendimientos sociales. Cualquiera de estas actividades podría ser un emprendimiento social pero no por el servicio que presta ni por lo que produce exclusivamente. La confusión está servida y acabaremos viendo un aerogenerador y calificando a la empresa de social/medioambiental sin preguntarnos nada más. El resultado en el tiempo sería, de seguir este camino, la perdida de valor de estas palabras y el abandono del cambio social perseguido.

Cuando el tiempo pasa y los mercados cambian es cuando se evidencia aquel que realmente perseguía un cambio social y utilizaba para ello una herramienta, el emprendimiento social porque éste tendrá un comportamiento resiliente y cambiará su herramienta cuantas veces haga falta para alcanzar su objetivo de cambio social. Al otro no le importará abandonar su objetivo si no obtiene el rendimiento financiero que en un principio obtuvo o que esperaba conseguir.

El emprendimiento social no se crea con ánimo de perdidas, sin duda necesita apoyarse en una herramienta viable desde la perspectiva económico-financiera, pero sólo tiene sentido cuando persigue el cambio social.

Y llegados aquí retornamos a la invitación a todos los actores sociales para incluir estos valores en su actividad económica. Debemos preservar la integridad y el contenido real del emprendimiento social pero trabajando desde la empatía y la generosidad que facilite procesos de acercamiento de todos aquellos que un día iniciaron un emprendimiento y que no incluyeron los valores sociales y medioambientales en su destino. Sólo existe una sociedad, un planeta y es de todos.

Rentabilidad social, medioambiental y financiera

 

Hemos escrito una guía que quiere ayudar a construir de una forma coherente, honesta y diferencial un emprendimiento social. Se construye desde las diferencias con el modelo ortodoxo de estudio de viabilidad de un negocio, pues los elementos comunes, que existen, ya tenemos acceso a ellos en muchos documentos y servicios. La guía nos obliga a viajar por todas las partes de un estudio de viabilidad analizando la triple rentabilidad: social, medioambiental y financiera.

Además nos preocupa y nos ocupa cuidar cómo se hacen las cosas pues es tan importante como el propio objetivo que perseguimos. Por ello la buena gobernanza y la colaboración son condicionantes que establecemos en cada paso del estudio. El resultado de seguir este proceso, que además cambia el orden de un estudio de empresa ordinaria, es el rigor, la seriedad y el respeto al emprendimiento social.

Ponemos a vuestra disposición la guía “Viabilidad del emprendimiento social” convencidos de que es otro elemento más al servicio del necesario cambio social que nos lleve a un destino diferente: Un ecosistema económico integral e inclusivo. Algo que sólo conseguiremos entre todos.

@RaulhContreras

Núria González García

@nittua

NITTÚA INFORMA abril 10, 2015

Posted by NITTÚA in : acciones, cambio social, consumo responsable, economía solidaria, emprendedor social, exclusión social, INNOVACIÓN SOCIAL, justicia social, SPANISH REVOLUTION, SROI, Trabajador Acompañante, valor social , add a comment

11150290_531070017032106_6046529347558069639_n

 

PULSA EL BOTÓN  actua=20ahora

AMPLIACIÓN DEL PLAZO DE MATRÍCULAS enero 13, 2015

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, SROI, valor social , add a comment

APLAZAMIENTO

LA ECONOMÍA ESTÁ EN JUEGO enero 6, 2015

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, SPANISH REVOLUTION, SROI, valor social , add a comment

Son largos años, quizá seis u ocho, los transcurridos desde aquel taller en Zaragoza donde presentábamos la necesidad de conocer qué es lo que aportamos a esta sociedad desde las entidades y empresas sociales. Como siempre ocurre algunos se unieron en la búsqueda y otros, pese a todos esos años, aún no han visto la necesidad.

Un trabajo arduo aunque acompañado que nos ha hecho caminar entre la investigación, la innovación y la experimentación, que nos ha generado dudas y alegrías. Ese camino me llevó a México a un encuentro sobre la medición del valor social y ambiental. Encuentro al que agradezco lo aprendido y que me permitió conocer dos grandes emprendedores sociales, Pati Ruiz y Carlos Cruz, junto a los que sigo trabajando hoy. Con Pati y las gentes del Grupo Ecológico Sierra Gorda creamos un curso de medición de estos valores reales. Curso que sigue abierto, ya en su cuarta edición, siendo útil para quienes se acercan con la voluntad de adquirir este conocimiento.

Iniciábamos la búsqueda del valor social por responsabilidad y con el deseo de poder demostrar lo que aportamos a esta sociedad, porque queríamos recuperarlo, como única manera perdurable de poder continuar aportando y hacerlo de forma eficiente. En el proceso descubrimos mucho más y nos convencimos de que el destino de la medición de estos valores es una visión de la economía que nada tiene que ver con la que todavía hoy rige para todos. Reconocemos la realidad del planeta donde se sitúan las personas en un espacio en el que son una parte más y a la vez son una parte esencial. Cualquier necesidad que pueda existir, difícilmente podrá escaparse de las que corresponden a las personas y el medio que comparten. La evidencia de una economía integral que contemple como propios los valores que muestran la satisfacción de estas necesidades, se revela como objetivo de nuestro quehacer.

Nos adherimos a la suma de los valores financiero, social y medioambiental como la imagen de la realidad, un ya conocido triple balance. Durante los últimos cinco años hemos avanzado mucho en esta construcción, la de un ECOSISTEMA ECONÓMICO INTEGRAL E INCLUSIVO. La medición, una propuesta en evolución, es hoy herramienta necesaria para la creación de este ecosistema.

Europa, desde su parlamento, ha hecho propia esta medición y llega a vincular el acceso a algunos fondos de financiación con la medición de los valores sociales y medioambientales generados. En esa misma obligatoriedad podría encontrarse, en un tiempo no muy dilatado, la gestión de la contratación pública o las memorias de RSE (responsabilidad social de la empresa). Algunas directivas aprobadas en el 2014 por el parlamento europeo, como la de contratación pública, podrían ir en esta dirección en sus concreciones e implementaciones nacionales. Algún país incluso ha regulado, con anterioridad a estas directivas, la introducción del valor social en la gestión económica.

El destino de una economía real, integral e inclusiva es un proceso iniciado, que aúna empresas, entidades sociales y administraciones públicas en la creación de valor compartido. Aquellas más dinámicas, innovadoras, capaces y creativas están siendo las primeras en medir y gestionar el valor social y medioambiental.

Pero nuestro pensamiento sigue avanzando y no sólo entiende que estos valores, que lo son de siempre, han de ser parte natural de la economía sino que otros, mal denominados valores, deberían quedar fuera.

Sabiendo que más del 90% de los movimientos financieros son especulativos, y que nada tienen que ver con la cobertura de las necesidades de las personas o del planeta, sino que suelen tener más que ver con la apropiación ilícita e injusta de valores que a éstos les pertenecen, nuestro pensamiento se consolida y avanza, y empezamos a ver que ese 90% no debería compartir ese triple balance. No debería ser parte de una economía real. Tendría que ser catalogado como juego perjudicial y dañino. El juego de unos pocos que apuestan con riquezas que no les pertenecen, causando daño a la mayoría de las personas y al planeta, en su egoísta y exclusivo beneficio.

especular

Antes de que la palabra economía se convierta en otra palabra zombi:

“Auténticos muertos vivientes. Palabras que fueron útiles y tuvieron vitalidad en el pasado, pero que ahora sólo perviven en nuestras mentes, sin ningún contacto con la realidad pero absorbiendo nuestra energía”,

deberíamos desplazar todos los movimientos financieros especulativos al ámbito del juego, regulándolos como tal, y así evitar que su acción perjudique al mundo que es de todos. Las afecciones provocadas por el juego no deberían salir del ámbito de los jugadores que en él han decidido participar. No pasaría entonces de ser algo más que unas partidas de poker.

La economía, recuperando la dignidad de la palabra, es valor social y medioambiental sumado al financiero real, el que pertenece a la propia maquinaria económica, la parte que posibilita su correcto funcionamiento.

NITTÚA

Raúl Contreras

Núria González