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ECONOMÍA PARA CUIDAR LOS VALORES Abril 9, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

Diferentes propuestas de alternativas económicas, que no son tan distintas. Iguales tampoco. Sin embargo todas ellas comparten unos valores que queremos.

Una lluvia de adjetivos que además de ser fagocitados inmediatamente, para vaciarlos de contenido, ponen el acento en las diferencias y no en lo común. Economía social, del bien común, circular, feminista, colaborativa, solidaria,… Cuantos apellidos para un solo nombre.

Es buena la diversidad si es capaz de construir juntos y para todos.

Ante un mundo completamente controlado por el neoliberalismo, por la economía del egoísmo, que nada tiene de liberal y está absolutamente intervenida, algunos se empeñan en apuntar hacia las diferencias entre las alternativas en lugar de sus espacios compartidos. Cuanto más distantes están las personas de las realidades de la calle y del planeta más énfasis ponen en alzar la diferencia.

Son las realidades de cada una de las personas y de nuestra tierra las únicas que aportan sentido y fuerza a cualquier medio que traiga un cambio en el rumbo en este sistema egoísta, injusto y obsoleto.

Son todas ellas economías con valores que buscan la sostenibilidad de la vida. Tienen ante si muchos nombres y apellidos, que conviven en territorios a los que pertenecen, a los deben servir. Estas economías han de ser compañeras en un viaje largo y complejo.

La coherencia empieza en cada una. La propuesta alternativa es una realidad de vida de quien cree en ella. En casa, en el trabajo, en el barrio, en la calle o de viaje, la convicción dirige nuestros actos sin necesitar de argumentarios ni discursos que quedan por debajo de los hechos. En las personas anónimas está la fuerza que lo puede cambiar todo, el resto no son sino una serie de medios construidos desde el esfuerzo y el sacrificio de muchos años, y de mucha gente, para formar parte de la caja de herramientas que cada persona utilizará.

Hablar de economía con valores es hacerlo de aquella que cuida y respeta los valores de las personas y su entorno, de la vida. Desde la libertad, cada persona puede sentirse más inclinada a poner el acento en unos valores o en otros, pero todos ellos conforman los comunes y que el modelo económico tiene la obligación de preservar para el futuro.

Así pues, nos toca estirar de una cuerda única. Hagamoslo sin perder de vista el sentido real que justifica nuestra acción y veremos cómo ni la capacidad fagocitadora de palabras y contenidos, ni la apuesta por la diferencia, ha de encontrar un espacio en el que sobrevivir.

Actuando de esta manera hemos de evitar que las herramientas se conviertan en objetivos y con ello perdernos en estériles discusiones que no tienen nada que ver con cuidar la vida de todos.

Nos vemos en la calle.

Raúl Contreras

Nittúa

OKONOMIA ABRE MATRÍCULA Marzo 5, 2017

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NUEVO CURSO DE OKONOMIA

ESTA VEZ CON LA UNIVERSIDAD POPULAR DE VALENCIA

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CONFIANZA ES REVOLUCIÓN Febrero 12, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, justicia social , add a comment

El mundo en un cajón. Sus paredes monocromas. Pasillos que nos quieren llevar aquí y allá siempre, a un sitio que otro decidió para nosotros. Y funciona, les funciona porque lo construyen sobre el miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a lo que harán, a salir de la rutina, a conocer,… miedo a pensar.

Cuando el miedo se instala en la sociedad se extiende como una de esas terribles manchas de petróleo que matan nuestros mares y océanos. Todo lo que toca lo destroza, lo contamina o desaparece. Así es como se construye un mundo desde la desconfianza. Con la pérdida de valores, muchas personas contaminadas aceptan el juego y lo repiten sin pensar, sin recordar quiénes son y para qué están donde están.

Entramos en la caja, su nombre, desconfianza. Una vez estás dentro, ves que deja espacio para unos pocos y miseria para muchos. Se construyen complejos laberintos de palabras estériles que sólo buscan confundir. Miles de obstáculos que la mayoría no atraviesan quedando aislados en la caja gris. Mi vecino, mi primo o mi hermano ¿Ellos también? Así perderemos la batalla.

La desconfianza se articula desde la valoración del riesgo en la confianza. Al final es el miedo a la pérdida el que cierra otras puertas.

Me pregunto ¿Cuál es la pérdida cuando optamos por la desconfianza?

Es tan grande que no la vemos. El modelo económico actual es quien más apuesta hace por mantener la desconfianza y convence a muchos, diciendo que ahorraremos problemas y dinero. Eso nos enseñan.

La desconfianza, en cambio, nos trae:

 ¿Y todo esto para que nadie sea engañado, estafado o robado?

No hace falta que te roben después de todo lo que has gastado para evitarlo ¿No crees?

La realidad, tozuda ella, nos dice que todo esto se ha construido para que sólo unos pocos puedan engañar sin consecuencias y el resto, sean disuadidos. ¿Estamos tranquilos, seguros, con quiénes dicen estar ahí velando por nuestro bien común?

Realmente nos engañaron otra vez. Nuevamente en lugar de rechazar aquello que no nos es propio ni natural lo aceptamos e incluso, lo hacemos nuestro. Es tiempo de parar, pensar y resolver. Una sociedad construida desde la confianza no sólo sería mucho menos costosa para las personas, aún teniendo que sufrir algún que otro engaño, sino que nos permitiría a todos ser más persona y convivir como iguales en un espacio de construcción personal y colectivo.

SI ESTAMOS DISPUESTOS A CAMBIAR ESTE SISTEMA, EMPECEMOS NOSOTROS MISMOS. CONSTRUYAMOS NUESTRA ALTERNATIVA DESDE LA CONFIANZA.

Raúl Contreras

NITTÚA

MESTIZAJE ES FORTALEZA Enero 14, 2017

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La economía del mestizaje es seguramente la única que realmente se puede alinear a un mundo global que cada día es más pequeño. Posiciones beligerantes que buscan preservar pequeñas reservas donde cada uno tiene su espacio y es reconocido en él, donde las reglas del juego están establecidas, se intentan hacer fuertes frente al mestizaje que es el nombre de lo que será. Nada tienen que hacer, de nada les ha de servir el reglamento de su tablero de juego o la jerga que se hubieran construido, porque sus problemas son el aislamiento y que su objetivo hace ya tiempo que fue abandonado por la preservación de la herramienta, del proyecto.

La parte más negativa de estos procesos egocéntricos es la búsqueda de la oposición como vía de reafirmación. Ser desde la diferencia que justifica la oposición. Oponer el desarrollo tecnológico al social, el financiero al ambiental, la ciudad al pueblo, mi modelo al tuyo, como vía para preservar mi espacio es el principio del fin.

El mestizaje se impone desde la cultura de tal forma que compartir es clave para el modelo de desarrollo social. Aportar todos aquellos diferenciales positivos que tenemos en la construcción colectiva de alternativas exige la apertura, para aprender y para enseñar. Las diferentes partes se alinean en la definición de un resultado que aporta valor compartido.

En los últimos años ha quedado evidente que lo económico y lo social no tenían más opción que fundirse en proyectos que aportaran buenos resultados en ambos campos, que acabarán siendo uno. Aún no se ha conseguido imponer esta realidad y ya se amplia. Podemos ver como la diversidad más completa debe entrar en la órbita de la colaboración para la sanación del planeta y la sociedad.

La sostenibilidad de la vida es la resina que ha de unir todas las partes. El PARA QUÉ general que se crea con muchos específicos que le dan cuerpo y forma.

La vuelta a los objetivos originales, reduciendo el peso del mantenimiento de la herramienta, exige compartir el esfuerzo y el resultado con otros muchos.

Volver al objetivo fortalece los proyectos y a las personas. Posibilita renovar principios desde los que reordenar nuestros pensamientos y nuestros actos. Principios individuales que serán colectivos en la medida en la que se muestren desde hechos y compromisos reales con la vida.

Sea este artículo una invitación a la generosidad y empatía para todos. Una invitación para alcanzar la cooperación y el mestizaje colectivo.

Raúl Contreras

NITTÚA

DE PROPIETARIO A EMPRESARIO Abril 9, 2016

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, emprendedor social, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

Cuando el ánimo no lo es.

Cuando acaba siendo una expectativa que se convierte en obligación.

Cuando las dudas se resuelven en un obedecer, en un cumplir con las expectativas de los demás.

Cuando las expectativas de los demás se hacen tuyas pero no lo son.

Me hice a mi mismo, me construí de la nada, no me quedé esperando a que nadie me resolviese la vida… Muchas historias de nuestros padres, abuelos y más cercanas podrían empezar a contarse así, pero no era ese el principio, no es cierto. La verdad es que quizá no tuvieran riquezas materiales, quizá no tuvieran ni tan siquiera unos padres que les apoyaran pero en cada una de las historias que pudiéramos empezar así encontraríamos a otras personas que creyeron en mi, que me apoyaron, que confiaron en mi capacidad y me sostuvieron al caer. No es cierto que me haya construido sólo.

 

Acababa su carrera y entre sus últimos esfuerzos se filtró la oportunidad del éxito fulgurante. Lejos de la cultura del esfuerzo, de la resistencia y de la gestión del fracaso, la gloria se le presenta bajo el nombre de startup. Focos y fastos de un éxito rápido traducido a moneda de curso legal en cantidades ingentes serán el reconocimiento de su éxito y él el único responsable de que esto sea así.

Sólo para los mejores, para los elegidos y tú puedes ser uno de ellos, el único obstáculo eres tú mismo. Además tienes la suerte de que estemos en crisis porque es en las crisis donde los valientes e inteligentes emprendedores encuentran las oportunidades.

Lo veo, lo estoy viendo. Yo puedo empezar en el garaje y acabar donde quiera. Sólo tengo que lanzarme.

Qué suerte, encuentro a alguien que me dice que no me lo piense, que me lance con esa idea que se me ocurrió hace unos meses y a la que ando dándole vueltas. Me lo preparo y me invitan a un evento que abrirá todas las puertas. Aceleradoras, lanzaderas, espacios compartidos de colaboración… Un mundo para mi y unos cuantos más que podemos ser lo que queramos.

La idea era buena y así lo valoró un inversor.

Mierda de día el de la ronda de financiadores. Entré en la trampa que acabaría estampándome contra un suelo profundo del que intento salir aún hoy.

Por supuesto el único responsable de lo que me ocurre soy yo, pues no fui lo bastante bueno, ya se cuidaron de señalarlo. No valgo, no estoy entre los elegidos. Así fue la despedida de mi emprendimiento pero hoy casi que me alegro pues los elegidos, los triunfadores, lo han pasado mucho peor. Endeudados con un especulador financiero que les urge un rendimiento alto y en un cortísimo plazo, trabajan para el diablo. Además aguantan lo que aguantan, no demasiado, ya que nadie les dijo que para ser empresario no basta con una buena idea, ni tampoco con saber jugar al poker. Que un empresario es un actor social que crece con el proyecto y que eso sucede lentamente con mucho esfuerzo y tesón. Que construyes riqueza en la medida en la que un equipo de personas se comprometen contigo, y tú con ellos, para que esto sea así.

No, nadie les dijo nada que no fuera: el éxito ha de ser rápido, el negocio escalable o la innovación y el emprendimiento serán llaves para un futuro que está en tus manos.

Nadie les dijo que su aliado era su enemigo, ni que por sus exigencias se perdería la alegría del esfuerzo compartido y el trabajo bien hecho como base que ha de acompañar esa idea maravillosa que lo movió todo en las noches de desvelo.

Al final, de los muy pocos que finalmente consiguen ese dorado prometido, difícilmente alguno podrá dar respuesta a ¿y todo eso para qué?

Pero ¿Qué estamos haciendo? ¿Cómo cuidamos a nuestros jóvenes? ¿Pensamos seguir dejando que sean pieza de apuesta para los especuladores financieros, que herederos de la cultura del pelotazo ahora nos hablan de startup, la evolución, aun más cruel, de los primeros?

Cuando los conoces no ves en ellos sino a jóvenes engañados por aquellos que encontramos al final de todos los caminos que mejor no hay que tomar.

Por el dolor de nuestros jóvenes que es el nuestro. Porque esos jóvenes son los que anteceden o son nuestros hijos. Porque no es cierto que ellos sean los únicos responsables de su vida. Porque un emprendedor no es alguien cegado por los focos y el dinero. Cuidemos a nuestros jóvenes, cuidémonos.

Yo, empresario convencido de la bondad y la fuerza de un emprendedor que crea riqueza en el largo plazo, que es un corredor de fondo inasequible al desaliento, que como el roble crece lento y fuerte, niego este invento opuesto a los intereses de la sociedad y el planeta.

Reinventemos para nuestros jóvenes las empresas innovadoras tecnológicas, culturales, sociales y medioambientales, para que crezcan en valores y con fuerza.

Ya no las podremos llamar startup, qué pena.

Nittúa

Raúl Contreras

 

HOSPITAL DE PALABRAS Enero 16, 2016

Posted by NITTÚA in : cambio social, consumo responsable, economía solidaria, emprendedor social, INNOVACIÓN SOCIAL, SROI , add a comment

Las palabras son las piezas con las que construir las realidades, pero en ocasiones nos fallan. Creemos trasladar una realidad pero no es eso lo que ocurre, algunas palabras fueron vaciadas de contenido y ahora son demasiado débiles para construir nuestras vidas.

Llegar a la esencia de cualquier propuesta o contenido exige una construcción verbal que describa, desde la claridad y la sencillez, aquello que andamos buscando o hemos descubierto. En el mundo son muchas las palabras que se han vaciado de contenido, que se han transmutado o desviado. De esta manera llegamos a equivocar las realidades que construimos.

Cuando inicié mi vida como empresario entendí que una empresa era una construcción de un grupo de personas que persigue un objetivo: satisfacer alguna necesidad. Nadie puede vender algo que no se necesita pues nadie se lo compraría. Tenia 16 años y diseñé una empresa que cubría necesidades en cada una de sus acciones, las cubría con el producto que vendía y las cubría con la forma de generarlo. Sin embargo conforme vas conociendo el mercado no entiendes cómo éste posibilita la venta de productos que no cubren necesidad alguna y sin embargo hay necesidades incuestionables que no acepta. Mi idea original se construyó con las palabras de una economía integral, social y solidaria. Mientras la realidad lo hace con las de la economía del egoísmo del capital.

También aprendí, en mis primeros trabajos, cómo se calculaban los precios de los bienes y servicios. Era un escandallo de los costes la base a la que se le añadía el beneficio industrial para llegar al precio. Luego entraba el libre juego de la oferta y la demanda que terminaba de fijar el precio de mercado. También en este caso las palabras han cambiado de contenido. El tiempo me ha enseñado que no todos los costes entran en el precio, sólo entran aquellos que la empresa está soportando. Aquellos que puede exportar los acabaremos pagando por otras vías y no serán parte del cálculo. Cuando como consumidor quieres ejercer ese papel de forma responsable, la estructura de precios del mercado te lo pone muy difícil, confunde nuestras elecciones y nos lleva a pensar que pudiera ser cierto un precio por debajo de los costes reales. Tampoco reconoces el libre juego de la oferta y la demanda, ya que éste no existe. Un mercado regulado y diseñado para el beneficio de unos pocos frente a la población mundial no es libre sino todo lo contrario. La oferta y la demanda se cruzarán entonces con unos precios de partida que no reconocen todos los costes y dentro de unas reglas que dificultan la vida del pequeño y facilitan las concentraciones.

Uno se pregunta entonces si la economía es un medio para que las personas ordenen sus relaciones productivas o un fin en sí mismo. La conversión de herramientas en fines es una habilidad especialmente desarrollada por el ser humano con unas nefastas consecuencias. El dinero es seguramente el más claro ejemplo de esto. El dinero como fin, como producto que tiene sentido en sí mismo, es el que finalmente está detrás de todos estos cambios en los contenidos de las palabras que terminan cambiando nuestra realidad.

Hace unos años construimos un hospital de palabras donde éstas pudieran recuperar su esencia evitando convertirse en zombis. Necesitamos que la economía vuelva a ser una herramienta al servicio de las personas y del planeta. Necesitamos un mercado que ordene la oferta y la demanda dejando espacio para todos. Necesitamos unos precios que respondan a todos los costes realmente generados y nos permitan producir para cubrir necesidades reales.

Podemos salvar a estas palabras y aún más a las realidades que con ellas se construyen, devolviendo al modelo económico todos sus valores. Tenemos que abandonar un modelo que nos habla sólo de valores financieros, rendimiento del capital, para incorporar los valores sociales y medioambientales. Introducir estos valores es lo que ha de permitir que necesidades reales que no reconoce el mercado, como los cuidados por ejemplo, puedan encontrar retornos que nos posibiliten seguir aportando soluciones. Estos valores se crean como resultado de una acción que tendrá sus costes y sus beneficios, sociales y medioambientales. Introducir estos costes junto a los que las empresas ya reconocían reconciliará la palabra precio con su realidad. No será necesario argumentar un precio justo cuando el escandallo ya está mostrando un resultado integral, cuando el total de los costes se reconocen como propios del proceso de producción. En numerosos casos se evidenciarán el total de costes como no asumibles por el planeta, como no rentable. Eliminar las normas que permiten la ocultación o exportación de los costes sociales y medioambientales e incluso facilitar al mercado su juego integral, con todos los valores, hará que realmente la oferta y la demanda se encuentren en el lugar donde todas las personas y el planeta encontrarán la solución a sus necesidades de una forma responsable, sostenible y rentable.

La salud de las palabras como constructoras de realidades es deseable y necesaria. El uso de esas palabras para cambiar el mundo está al alcance de todos. En el caso de la economía tengo la seguridad de que la mayoría de la sociedad es capaz y tendría interés en construir una realidad diferente si tuviera las piezas que para ello se requiere.

La medición del valor social y medioambiental es hoy una realidad accesible para empresas, administraciones públicas y entidades sociales. Una vez conocidos los valores, los podremos gestionar para aportar los mejores resultados, que serán también los más justos y sostenibles.

El emprendimiento social es aquel que se diseña para la obtención del máximo valor social y medioambiental a la vez que asegura una viabilidad financiera. El crecimiento para el emprendedor social no tiene sentido en sí mismo sino que su sentido se encuentra en el crecimiento en valores.

Nittúa

Raúl Contreras

NITTÚA desde la ventana de la UNED Diciembre 4, 2015

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Como resultado de nuestra participación en el curso de emprendedores sociales de la UNED, de la mano de Marta Solórzano, os traemos un vídeo que trae realidades de Nittúa.
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OKONOMIA HOY EN EL 2015 Noviembre 2, 2015

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Son años y acciones continuadas las que consiguen que las personas pierdan el control de su realidad y queden a merced de que otros, en ocasiones impersonales como nos presentan a los mercados, sean los que digan lo que tenemos que hacer.

La angustia, la ansiedad y el miedo envuelven a las personas cuando son receptoras de mensajes y órdenes sobre las que no tienen control. En muchos casos no llegan a entender los mensajes construidos, intencionadamente, con lenguaje especializado innecesario y un argumento enrevesado que en su conjunto busca la delegación de nuestro derecho a gestionar nuestra propia economía. La sensación imperante de que las personas no tenemos nada que hacer frente al sistema económico y que lo único que nos queda es delegar en unos pocos la toma de decisiones, es la mayor causante de la pérdida de la soberanía económica.

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Okonomia es una escuela popular de economía que tiene por objetivo el empoderamiento ciudadano mediante la recuperación del control de su economía doméstica y por derivación, de aquellas economías colectivas en las que participa. El conocimiento, creado mediante la pedagogía de Paulo Freire, nace de la necesidad y la realidad que compartida en su diagnóstico y en la búsqueda de soluciones, crea conocimiento colectivo. Ser parte activa en la construcción del conocimiento económico posibilita la apropiación del mismo y el empoderamiento del ciudadano que vuelve a ser capaz de construir su propia propuesta.

“Okonomia es una escuela popular de economía para recuperar el control de la economía doméstica y de aquellas economías colectivas en las que participamos”

El trabajo de tres años de la escuela Okonomia nos ha mostrado, como especial éxito, su capacidad de devolver a los alumnos la confianza en sí mismos. Crea confianza personal, al ser capaz de gestionar aquella “complicada herramienta”, y desde ella genera confianza colectiva que permita la construcción del bien común.

La escuela no busca el adoctrinamiento de nadie. No hemos de decirle a ninguna persona lo que tiene o no que hacer, justamente eso es lo que recibe desde todos y cada uno de los rincones del sistema. Lo que hace la escuela popular de economía es aportar más herramientas y ejercitar el pensamiento crítico. El alumno de la escuela amplía el número de posibilidades para construir sus soluciones. Ciertamente eso significa mostrar otras herramientas como son las de la economía solidaria, la circular, la feminista, la colaborativa,… que vienen a enriquecer las posibilidades de gestión económica de cualquier persona o grupo de ellas.

Los facilitadores de la escuela provocan el espacio para que el grupo construya su saber colectivo. Lejos de las clases magistrales crece el conocimiento económico descubriendo que todos, sin excepción, sabíamos mucho más de lo que creíamos y que somos perfectamente capaces de tomar nuestras propias decisiones económicas. El grupo entra en un proceso en el que todos somos docentes y alumnos mientras nos apropiamos del pensamiento colectivo y lo trasladamos a nuestras familias y entornos cercanos.

La educación financiera es muy necesaria y debería abordarse desde la escuela. Afirmación que está muy lejos de encontrar una respuesta en la transmisión de conocimientos enciclopédicos sobre economía sujetos a examen. Menos aun cuando sí se busca que los niños repitan esquemas sesgados, no comprendidos y distantes de los intereses reales de sus familias.

No necesitamos la formación que nos diga lo difícil que es la economía de gestionar y aun más de modificar. No necesitamos llenar discos duros y cabezas, de datos que están a nuestra disposición en todas partes. Queremos apropiarnos del pensamiento económico como una construcción posible y real que cualquiera de nosotros puede hacer. Okonomia es una herramienta al servicio de ese empoderamiento económico y social de las personas.

Raúl Contreras

Publicado en la revista de Triodos Bank

LA SATISFACCIÓN DE SER ÚTIL Septiembre 29, 2015

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HERMOSO REGALO

Hoy me han regalado la siguiente reflexión de un chaval de 14 años, alumno de una clase a la que les conté lo que es un emprendedor social.

“Creo que es un suerte que hayan personas dispuestas a hacer lo que hacen los emprendedores sociales. No es fácil ni mucho menos, ya que requiere un coste económico y muchísimo esfuerzo y sacrificio pero tal y como nos dijo el hombre el otro día, solo necesitas tener claro lo que quieres hacer y el resto vendrá solo. Esa frase me llegó mucho, porque cuánta razón tiene. A veces nos desesperamos tanto, haciendo más grande todavía la montaña que nos impide ver el sol, que nos impide lograr nuestros sueños, nuestros objetivos. Tal y como nos dijo, lo importante es tener confianza en uno mismo y querer lograr nuestro objetivo, en este caso ayudar a la sociedad. Eso es importantísimo. Una vez tengamos esto claro solo nos quedara esperar a ver cómo van avanzando las cosas. Porque está claro que no todo va a ir bien, pero debemos saber distinguir esto de un fracaso. Porque en caso de que el proyecto no funcione no pasaría nada. Ya habrá más cosas por delante. Nos servirá de ejemplo para intentar mejorar la próxima vez.

Así que como decía, me alegro muchísimo de que hayan personas que consigan llevar esto a cabo. Personas que vivan para servir a los demás y conseguir así un mundo mejor para todos. Es una pena que no hayan más de las que hay, porque si fuese así el mundo no sería para nada el que desgraciadamente es…”

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LA BANCA GANA Agosto 24, 2015

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, justicia social, SPANISH REVOLUTION , add a comment

Son varias las preguntas que uno se hace cuando la realidad que nos cuentan no nos cuadra.

Hace no demasiado tuvimos que rescatar a los bancos porque habían perdido mucho dinero y no podíamos dejar que quebrasen. No entiendo muy bien por qué, pero el caso es que todos los españoles vamos a estar pagando las deudas privadas de los bancos hasta aburrirnos, (100.000.000.000 € se han inyectado a la banca, según Bruselas, y 40.000.000.000 ya son irrecuperables).

A la vez ellos, los bancos, muy serios exigen con toda contundencia a los ciudadanos el pago de sus hipotecas.

Las autoridades que controlan a los bancos les obligaron a dejar de engañarnos con sus balances hinchados de ladrillos. La situación implicó cuantiosas perdidas lo que unido a los impagos de las hipotecas y otras deudas no deja a estas entidades en una situación alegre. Sin embargo hace unos días nos daban la noticia del incremento de los beneficios bancarios, 67,5 % . ¿De dónde los sacan?

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno se hace preguntas:

Si el ladrillo que no se quedó el banco malo sigue en los balances, ahora sin inflar, o lo vendió con perdidas, si las hipotecas se renegocian por falta de capacidad de pago, si han creado el trabajador pobre y la empresa mayoritaria en España, la PYME, no encuentra financiación ni brotes por ningún lado, ¿cómo se consiguen tan pingües beneficios en la banca?

Los bancos renegocian deudas llevándolas a plazos en los que el deudor ya hará tiempo que habrá muerto. Suben los tipos de interés y alargan los plazos. Y con este panorama resulta que vuelven a dar beneficios.

La calle levanta la voz ante esta injusta e inmoral situación de unos bancos que primero rescatamos y luego obtienen grandes beneficios. Beneficios que distribuyen entre sus accionistas. Pero a uno le persigue la duda de que esos beneficios sean reales. ¿Son sus balances fieles a la realidad del banco? ¿Pueden estar cobrando más intereses de una deuda aplazada que será un futuro quebranto pero que hoy les incrementa los ingresos? ¿Estarán dando carencias para asegurarse el cobro de intereses? La situación en el corto plazo, desde una mirada miope, nos hablaría de ganancias por la subida de los precios de los servicios bancarios, pero ¿no deberíamos de contemplar las perdidas desplazadas que tendrán con toda seguridad? Entonces ¿realmente estarían dando beneficios si sus balances recogieran la realidad de sus operaciones?

Supongamos que no tienen los beneficios que nos cuentan. Entonces ¿qué dinero se están repartiendo los accionistas? Sólo se me ocurre uno, el que todos los ciudadanos debemos por imposición del Estado y hoy pagamos como recortes sociales, culturales, en sanidad o educación. ¿Estaríamos rescatando a los accionistas de ser la situación así?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más nos vale que las respuestas a las preguntas no sean las que podemos imaginar. Si las tasas de beneficios de la banca son tan inmorales como la remuneración de sus directivos, ¿cómo calificaríamos la distribución del rescate entre los accionistas?

Raúl Contreras

NITTÚA