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UNA MUESTRA DE INTELIGENCIA DE UN TERRITORIO ES LA COMPRA PÚBLICA RESPONSABLE noviembre 24, 2018

Posted by NITTÚA in : economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

Todavía me sorprendo hoy con algunas evidencias de las diferentes inteligencias que tenemos las personas. Algo que conocía, se puede decir de siempre, pero que el tiempo va magnificando desde la evidencia de la realidad. No puedo resistirme a pensar ¿de qué inteligencia se habla cuando se habla de territorios inteligentes?

Desde luego somos muchos los que no hemos de quedar satisfechos si esa es una inteligencia analítica que trabaja datos sin contar con una inteligencia emocional en sus aplicaciones. Hablar de empatía y generosidad es clave en una gestión inteligente de un territorio. Es evidente que junto a los valores financieros queremos crear valores sociales y ambientales. Y lo hacemos reconociendo los tres valores como un todo económico.

La realidad no es ésta y por eso tenemos que cambiarla. El mercado no reconoce los tres valores como propios y consecuentemente no los gestiona, pero son incuestionables desde la más ortodoxa teoría económica. El mercado obsoleto tiene que dar paso a un nuevo mercado mucho más real y ajustado a las necesidades de las personas y el planeta.

Para conseguir ese cambio una buena manera, que no la única, es empezar por modificar los criterios de decisión en la compra pública, enfocándolos hacia la compra pública responsable. La compras de las administraciones públicas representan alrededor de un 20% del PIB europeo. Una aplicación de lo que hoy dice la directiva 24/2014 y la ley general de contratos empujaría la compra pública hacia criterios responsables de una forma sustancial.

Para ello la administración pública debe incluir criterios / cláusulas, de adjudicación y de ejecución, sociales y ambientales. Uno de los problemas que la administración se plantea para hacer este cambio es la carencia de información sobre los valores que se crean. Con esa información se podrá hacer una planificación, y posteriormente vigilar el cumplimiento desde el seguimiento. Debemos introducir criterios de eficiencia en la gestión de estos valores en esa compra pública y como derivada, la empresa también los irá introduciendo.

Dibujamos un ¿para qué? a ese territorio inteligente.

Es importante dejar claro que los tres valores son económicos. Un buen gestor económico, que sabe trabajar en la relación coste/beneficio, puede conseguir un desarrollo de su empresa, entidad social o administración aportando un mayor nivel de beneficios que de costes, sociales y ambientales. Con una adecuada gestión de los valores creados, netos positivos, podremos llevar a las cuentas de resultados incrementos significativos. También los balances patrimoniales se consolidan con esta suma de valores.

La administración pública está obligada, por ley, a la introducción de cláusulas sociales y ambientales a la hora de adjudicar sus compras de bienes y servicios e incluso a la reserva de mercados con este fin. Las empresas que ofrezcan mejores resultados económicos en sus tres valores serán las que se acabarán quedando con las contratas y derivarán hacia sus proveedores y subcontratistas las obligaciones de creación de valores. Es un camino que aunque lleva años en construcción, con esta nueva ley coge fuerza y marca una hoja de ruta clara para quien la quiera leer.

La ley llega a introducir el concepto del coste del ciclo de vida del producto como un sustituto del precio. Este coste, que no explica con claridad cómo se calcula, si seguimos el informe GECES del parlamento europeo sobre la medición del valor social y ambiental, podría ser el resultado de:

precio + coste social + coste ambiental – beneficio social – beneficio ambiental = coste del ciclo de vida

Este cambio del precio al coste del ciclo de vida modifica el fundamento de las relaciones comerciales basadas hoy estrictamente en criterios financieros.

Tenemos que preparar nuestros territorios para tener el mismo acceso a la información social y ambiental que tenemos a la financiera.

Tenemos que preparar a nuestras empresas para crear, medir y gestionar valor social y ambiental.

Tenemos que preparar a todas las personas para incluir en sus decisiones cotidianas los tres valores como condición de resolución y hay que hacerlo de una forma muy sencilla.

Desde aquí uno entiende mejor las distintas inteligencias, también las de nuestros territorios.

 

Raúl Contreras

NITTÚA

PALABRAS QUE CREAN VIDAS noviembre 7, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, emprendedor social, INNOVACIÓN SOCIAL, justicia social, valor social , add a comment

Un hospital de palabras, hace ya años de eso. Un hospital donde aquellas palabras que corren el peligro de convertirse en zombies ingresan en la búsqueda de su salud. Porque las palabras zombies son auténticos muertos vivientes. Son palabras que fueron útiles y tuvieron vitalidad en el pasado, pero que ahora sólo perviven en nuestras mentes, sin ningún contacto con la realidad pero absorbiendo nuestra energía.

Todo sigue y son más las palabras que entran en riesgo, las que terminarán ingresando en el hospital. Esto no es baladí, el lenguaje es tan importante en nuestra vida que sus pérdidas tienen un reflejo directo en nosotros.

Hemos escrito de la economía de la desconfianza, de la economía egoísta, de la economía del corto plazo y también de la economía solidaria, de la del bien común, de la feminista, de la social y de la circular. Hemos leído de economía verde, colaborativa y también de la azul. De la economía humana y de la que tiene corazón, y así podríamos seguir con unas cuantas más. Algunas con contenidos muy trabajados, otras con muchos años de realidades y otras no son sino un neologismo de moda que disfraza otras realidades muy distantes de la que intentan mostrar.

Son las palabras los ladrillos del lenguaje y éstas se cimentan sobre conceptos que sufren con el uso incorrecto y el abuso que, de forma nada inocente, se realiza sobre ellas. Llega un momento en el que uno puede llegar a dudar de si lo mejor será dejar de utilizar determinadas palabras, transformadas por la acción devastadora de un sistema cuya única intención es mantener o agrandar su preeminencia frente a cualquier alternativa.

Escuchar, a quien no escucha, hablar de co-creación es como ver a un amigo sufrir en manos de quien no le quiere bien y sólo busca una relación en beneficio propio.

Y pensando en ello se llega a la idea de que son los contenidos, los conceptos, los que hemos de hacer perdurar porque las realidades acabarán devolviendo la dignidad y el respeto a las palabras usurpadas y maltratadas. No debemos abandonarlas pues las perderíamos para siempre y con ellas perderíamos los contenidos que ellas atesoran desde antaño.

¿Qué le pasó a la justicia para que se le confunda continuamente con la aplicación de unas leyes creadas en momento determinado de la historia? La independencia que todos hemos conquistado al salir de la casa de nuestros padres hoy nos la muestran como un mal deseo recubierto de unos contenidos que le son totalmente ajenos. La política tiene ya pocos propietarios y muchos ecos. La austeridad se nos presenta como un acto de obediencia en el que no tienes capacidad de decidir. La democracia, la responsabilidad, el emprendimiento o la transparencia están en el hospital.

Mirad a donde nos lleva el abandono de las palabras, a la confusión, a la desconfianza y hasta al odio. Cada vez es más difícil el entendimiento porque ni tan siquiera decimos lo mismo cuando utilizamos las mismas palabras. Cada una de ellas es un cofre vivo que guarda realidades, sueños, ideas y relaciones que necesitamos para compartir la vida. Devolvámosles la dignidad y digámosle a quienes nos intentan confundir, desde el abuso, que no les entendemos, que se han equivocado, que conocemos las palabras y sabemos que nos cuentan otras cosas que no son las que ellos intentan transmitir.

Por la paz, la armonía, la comprensión, el conocimiento y el respeto, cuidemos nuestras palabras y así nos cuidaremos todos.

HOSPITAL DE PALABRAS Ayudanos a cuidarlas.

NITTÚA

Raúl Contreras

ESTO DE LO SOCIAL mayo 22, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

SOCIAL Escucho esta palabra, cierro los ojos y espero que surjan imágenes. Algo no cuadra, no son las imágenes que solemos ver en los vídeos, folletos o carteles alumbrados bajo esta palabra. Insisto en la búsqueda pero mi visión persiste. Lo primero que veo es a mi familia y amigos. Todas ellas personas que necesito para contar mi historia. Mi insistencia en ver más no los elimina sino que hace grande el grupo y lo hace en un entorno natural. Son imágenes donde el reposo, la armonía y la alegría nos lleva a la conversación y la diversión.

¿Qué ha pasado entonces con esa visión sesgada de gentes que viven en la desgracia de las circunstancias y los juicios de un sistema perdido?

No los ves porque en ti tienen nombre, cara y una historia de vida. Están en el grupo y son ellos, y con ellos muchos más que no conoces. Claro que están, pero no diferentes, no solos o aislados, no olvidados.

Son tantos los mensajes que recibimos donde lo social se relaciona exclusivamente con esas imágenes de desgracia y conflicto que algunos se sorprenden ante la luminosa sonrisa de quien nada tiene. Esos mensajes se empeñan en trocearnos como grupos, en hacer selecciones de personas que se distinguen unas de otras por artificios que pasado mañana podrían ser otros según los intereses imperantes. Personas que tendrán siempre lo social como adjetivo para identificar que no son como nosotros porque la vida no les a tratado bien, son gentes vulnerables. Por extensión, todo aquello que comparta este adjetivo será algo que se impregnará de esa imagen que nos han vendido y se muestra como real.

En mis imágenes no sabría si decir que no encuentro esas personas vulnerables por ninguna parte o mejor que todos los que en ellas aparecemos lo somos. En cualquier caso sí veo diferencias entre las muchas, unas nos sabemos vulnerables y quizá no lo seamos tanto y otras que no se reconocen como tales se acorazan y distancian para ocultar su vulnerabilidad. Cuánta confusión.

Lo social se transforma en sustantivo para hablar de aquello que se mueve en el margen y que es allí donde adquiere sentido y donde se debe quedar. Sin embargo son muchas las realidades que demuestran que este mundo de lo social no es otro mundo sino el mismo, el de todos.

Dentro de este marco no debe extrañarnos que muchas personas sitúen la economía social, el emprendimiento social, la innovación social o la empresa social como realidades contra natura. Gentes que piensan que una empresa social es un oximorón, pues la empresa es creativa, productiva, eficiente, rentable mientras que lo social es altruista, caritativo y una carga que se nos traslada a muchos para mantener a otros. ¿Cómo no pensar eso si ellos no se reconocen en las imágenes que se evocan en su interior al visualizar la palabra social?

Todos somos parte de esta sociedad y a todos nos corresponde cuidarla. Sólo desde aquí se puede comprender que hablar de social es hablar personas y de los territorios donde convivimos. Por supuesto incluidas también aquellas que el sistema expulsa con tanta facilidad.

El oximorón no existe. Cualquier adjetivo social no hace sino recordarnos que nos debemos un cuidado y que éste no puede ser un cuidado egoísta de mi persona frente al resto del mundo. Ha de ser generoso con todas las personas y con el planeta sino queremos acabar con la vida. En cuanto pensemos más allá del espacio individual y del hoy no cabe ninguna duda que todas las empresas volverán a ser sociales y que la innovación será social o no será, pues necesitamos un “para” que le de sentido a cualquier innovación tecnológica, biológica, económica…

Es así como hemos de construir un mañana para todos y no solo para unos pocos, aunque estos sean vulnerables.

Raúl Contreras

Nittúa

ECONOMÍA PARA CUIDAR LOS VALORES abril 9, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL, valor social , add a comment

Diferentes propuestas de alternativas económicas, que no son tan distintas. Iguales tampoco. Sin embargo todas ellas comparten unos valores que queremos.

Una lluvia de adjetivos que además de ser fagocitados inmediatamente, para vaciarlos de contenido, ponen el acento en las diferencias y no en lo común. Economía social, del bien común, circular, feminista, colaborativa, solidaria,… Cuantos apellidos para un solo nombre.

Es buena la diversidad si es capaz de construir juntos y para todos.

Ante un mundo completamente controlado por el neoliberalismo, por la economía del egoísmo, que nada tiene de liberal y está absolutamente intervenida, algunos se empeñan en apuntar hacia las diferencias entre las alternativas en lugar de sus espacios compartidos. Cuanto más distantes están las personas de las realidades de la calle y del planeta más énfasis ponen en alzar la diferencia.

Son las realidades de cada una de las personas y de nuestra tierra las únicas que aportan sentido y fuerza a cualquier medio que traiga un cambio en el rumbo en este sistema egoísta, injusto y obsoleto.

Son todas ellas economías con valores que buscan la sostenibilidad de la vida. Tienen ante si muchos nombres y apellidos, que conviven en territorios a los que pertenecen, a los deben servir. Estas economías han de ser compañeras en un viaje largo y complejo.

La coherencia empieza en cada una. La propuesta alternativa es una realidad de vida de quien cree en ella. En casa, en el trabajo, en el barrio, en la calle o de viaje, la convicción dirige nuestros actos sin necesitar de argumentarios ni discursos que quedan por debajo de los hechos. En las personas anónimas está la fuerza que lo puede cambiar todo, el resto no son sino una serie de medios construidos desde el esfuerzo y el sacrificio de muchos años, y de mucha gente, para formar parte de la caja de herramientas que cada persona utilizará.

Hablar de economía con valores es hacerlo de aquella que cuida y respeta los valores de las personas y su entorno, de la vida. Desde la libertad, cada persona puede sentirse más inclinada a poner el acento en unos valores o en otros, pero todos ellos conforman los comunes y que el modelo económico tiene la obligación de preservar para el futuro.

Así pues, nos toca estirar de una cuerda única. Hagamoslo sin perder de vista el sentido real que justifica nuestra acción y veremos cómo ni la capacidad fagocitadora de palabras y contenidos, ni la apuesta por la diferencia, ha de encontrar un espacio en el que sobrevivir.

Actuando de esta manera hemos de evitar que las herramientas se conviertan en objetivos y con ello perdernos en estériles discusiones que no tienen nada que ver con cuidar la vida de todos.

Nos vemos en la calle.

Raúl Contreras

Nittúa

OKONOMIA ABRE MATRÍCULA marzo 5, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, consumo responsable, economía solidaria, valor social , add a comment

NUEVO CURSO DE OKONOMIA

ESTA VEZ CON LA UNIVERSIDAD POPULAR DE VALENCIA

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CONFIANZA ES REVOLUCIÓN febrero 12, 2017

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, justicia social , add a comment

El mundo en un cajón. Sus paredes monocromas. Pasillos que nos quieren llevar aquí y allá siempre, a un sitio que otro decidió para nosotros. Y funciona, les funciona porque lo construyen sobre el miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a lo que harán, a salir de la rutina, a conocer,… miedo a pensar.

Cuando el miedo se instala en la sociedad se extiende como una de esas terribles manchas de petróleo que matan nuestros mares y océanos. Todo lo que toca lo destroza, lo contamina o desaparece. Así es como se construye un mundo desde la desconfianza. Con la pérdida de valores, muchas personas contaminadas aceptan el juego y lo repiten sin pensar, sin recordar quiénes son y para qué están donde están.

Entramos en la caja, su nombre, desconfianza. Una vez estás dentro, ves que deja espacio para unos pocos y miseria para muchos. Se construyen complejos laberintos de palabras estériles que sólo buscan confundir. Miles de obstáculos que la mayoría no atraviesan quedando aislados en la caja gris. Mi vecino, mi primo o mi hermano ¿Ellos también? Así perderemos la batalla.

La desconfianza se articula desde la valoración del riesgo en la confianza. Al final es el miedo a la pérdida el que cierra otras puertas.

Me pregunto ¿Cuál es la pérdida cuando optamos por la desconfianza?

Es tan grande que no la vemos. El modelo económico actual es quien más apuesta hace por mantener la desconfianza y convence a muchos, diciendo que ahorraremos problemas y dinero. Eso nos enseñan.

La desconfianza, en cambio, nos trae:

 ¿Y todo esto para que nadie sea engañado, estafado o robado?

No hace falta que te roben después de todo lo que has gastado para evitarlo ¿No crees?

La realidad, tozuda ella, nos dice que todo esto se ha construido para que sólo unos pocos puedan engañar sin consecuencias y el resto, sean disuadidos. ¿Estamos tranquilos, seguros, con quiénes dicen estar ahí velando por nuestro bien común?

Realmente nos engañaron otra vez. Nuevamente en lugar de rechazar aquello que no nos es propio ni natural lo aceptamos e incluso, lo hacemos nuestro. Es tiempo de parar, pensar y resolver. Una sociedad construida desde la confianza no sólo sería mucho menos costosa para las personas, aún teniendo que sufrir algún que otro engaño, sino que nos permitiría a todos ser más persona y convivir como iguales en un espacio de construcción personal y colectivo.

SI ESTAMOS DISPUESTOS A CAMBIAR ESTE SISTEMA, EMPECEMOS NOSOTROS MISMOS. CONSTRUYAMOS NUESTRA ALTERNATIVA DESDE LA CONFIANZA.

Raúl Contreras

NITTÚA

HOSPITAL DE PALABRAS enero 16, 2016

Posted by NITTÚA in : cambio social, consumo responsable, economía solidaria, emprendedor social, INNOVACIÓN SOCIAL, SROI , add a comment

Las palabras son las piezas con las que construir las realidades, pero en ocasiones nos fallan. Creemos trasladar una realidad pero no es eso lo que ocurre, algunas palabras fueron vaciadas de contenido y ahora son demasiado débiles para construir nuestras vidas.

Llegar a la esencia de cualquier propuesta o contenido exige una construcción verbal que describa, desde la claridad y la sencillez, aquello que andamos buscando o hemos descubierto. En el mundo son muchas las palabras que se han vaciado de contenido, que se han transmutado o desviado. De esta manera llegamos a equivocar las realidades que construimos.

Cuando inicié mi vida como empresario entendí que una empresa era una construcción de un grupo de personas que persigue un objetivo: satisfacer alguna necesidad. Nadie puede vender algo que no se necesita pues nadie se lo compraría. Tenia 16 años y diseñé una empresa que cubría necesidades en cada una de sus acciones, las cubría con el producto que vendía y las cubría con la forma de generarlo. Sin embargo conforme vas conociendo el mercado no entiendes cómo éste posibilita la venta de productos que no cubren necesidad alguna y sin embargo hay necesidades incuestionables que no acepta. Mi idea original se construyó con las palabras de una economía integral, social y solidaria. Mientras la realidad lo hace con las de la economía del egoísmo del capital.

También aprendí, en mis primeros trabajos, cómo se calculaban los precios de los bienes y servicios. Era un escandallo de los costes la base a la que se le añadía el beneficio industrial para llegar al precio. Luego entraba el libre juego de la oferta y la demanda que terminaba de fijar el precio de mercado. También en este caso las palabras han cambiado de contenido. El tiempo me ha enseñado que no todos los costes entran en el precio, sólo entran aquellos que la empresa está soportando. Aquellos que puede exportar los acabaremos pagando por otras vías y no serán parte del cálculo. Cuando como consumidor quieres ejercer ese papel de forma responsable, la estructura de precios del mercado te lo pone muy difícil, confunde nuestras elecciones y nos lleva a pensar que pudiera ser cierto un precio por debajo de los costes reales. Tampoco reconoces el libre juego de la oferta y la demanda, ya que éste no existe. Un mercado regulado y diseñado para el beneficio de unos pocos frente a la población mundial no es libre sino todo lo contrario. La oferta y la demanda se cruzarán entonces con unos precios de partida que no reconocen todos los costes y dentro de unas reglas que dificultan la vida del pequeño y facilitan las concentraciones.

Uno se pregunta entonces si la economía es un medio para que las personas ordenen sus relaciones productivas o un fin en sí mismo. La conversión de herramientas en fines es una habilidad especialmente desarrollada por el ser humano con unas nefastas consecuencias. El dinero es seguramente el más claro ejemplo de esto. El dinero como fin, como producto que tiene sentido en sí mismo, es el que finalmente está detrás de todos estos cambios en los contenidos de las palabras que terminan cambiando nuestra realidad.

Hace unos años construimos un hospital de palabras donde éstas pudieran recuperar su esencia evitando convertirse en zombis. Necesitamos que la economía vuelva a ser una herramienta al servicio de las personas y del planeta. Necesitamos un mercado que ordene la oferta y la demanda dejando espacio para todos. Necesitamos unos precios que respondan a todos los costes realmente generados y nos permitan producir para cubrir necesidades reales.

Podemos salvar a estas palabras y aún más a las realidades que con ellas se construyen, devolviendo al modelo económico todos sus valores. Tenemos que abandonar un modelo que nos habla sólo de valores financieros, rendimiento del capital, para incorporar los valores sociales y medioambientales. Introducir estos valores es lo que ha de permitir que necesidades reales que no reconoce el mercado, como los cuidados por ejemplo, puedan encontrar retornos que nos posibiliten seguir aportando soluciones. Estos valores se crean como resultado de una acción que tendrá sus costes y sus beneficios, sociales y medioambientales. Introducir estos costes junto a los que las empresas ya reconocían reconciliará la palabra precio con su realidad. No será necesario argumentar un precio justo cuando el escandallo ya está mostrando un resultado integral, cuando el total de los costes se reconocen como propios del proceso de producción. En numerosos casos se evidenciarán el total de costes como no asumibles por el planeta, como no rentable. Eliminar las normas que permiten la ocultación o exportación de los costes sociales y medioambientales e incluso facilitar al mercado su juego integral, con todos los valores, hará que realmente la oferta y la demanda se encuentren en el lugar donde todas las personas y el planeta encontrarán la solución a sus necesidades de una forma responsable, sostenible y rentable.

La salud de las palabras como constructoras de realidades es deseable y necesaria. El uso de esas palabras para cambiar el mundo está al alcance de todos. En el caso de la economía tengo la seguridad de que la mayoría de la sociedad es capaz y tendría interés en construir una realidad diferente si tuviera las piezas que para ello se requiere.

La medición del valor social y medioambiental es hoy una realidad accesible para empresas, administraciones públicas y entidades sociales. Una vez conocidos los valores, los podremos gestionar para aportar los mejores resultados, que serán también los más justos y sostenibles.

El emprendimiento social es aquel que se diseña para la obtención del máximo valor social y medioambiental a la vez que asegura una viabilidad financiera. El crecimiento para el emprendedor social no tiene sentido en sí mismo sino que su sentido se encuentra en el crecimiento en valores.

Nittúa

Raúl Contreras

OKONOMIA HOY EN EL 2015 noviembre 2, 2015

Posted by NITTÚA in : cambio social, economía solidaria, INNOVACIÓN SOCIAL , add a comment

Son años y acciones continuadas las que consiguen que las personas pierdan el control de su realidad y queden a merced de que otros, en ocasiones impersonales como nos presentan a los mercados, sean los que digan lo que tenemos que hacer.

La angustia, la ansiedad y el miedo envuelven a las personas cuando son receptoras de mensajes y órdenes sobre las que no tienen control. En muchos casos no llegan a entender los mensajes construidos, intencionadamente, con lenguaje especializado innecesario y un argumento enrevesado que en su conjunto busca la delegación de nuestro derecho a gestionar nuestra propia economía. La sensación imperante de que las personas no tenemos nada que hacer frente al sistema económico y que lo único que nos queda es delegar en unos pocos la toma de decisiones, es la mayor causante de la pérdida de la soberanía económica.

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Okonomia es una escuela popular de economía que tiene por objetivo el empoderamiento ciudadano mediante la recuperación del control de su economía doméstica y por derivación, de aquellas economías colectivas en las que participa. El conocimiento, creado mediante la pedagogía de Paulo Freire, nace de la necesidad y la realidad que compartida en su diagnóstico y en la búsqueda de soluciones, crea conocimiento colectivo. Ser parte activa en la construcción del conocimiento económico posibilita la apropiación del mismo y el empoderamiento del ciudadano que vuelve a ser capaz de construir su propia propuesta.

“Okonomia es una escuela popular de economía para recuperar el control de la economía doméstica y de aquellas economías colectivas en las que participamos”

El trabajo de tres años de la escuela Okonomia nos ha mostrado, como especial éxito, su capacidad de devolver a los alumnos la confianza en sí mismos. Crea confianza personal, al ser capaz de gestionar aquella “complicada herramienta”, y desde ella genera confianza colectiva que permita la construcción del bien común.

La escuela no busca el adoctrinamiento de nadie. No hemos de decirle a ninguna persona lo que tiene o no que hacer, justamente eso es lo que recibe desde todos y cada uno de los rincones del sistema. Lo que hace la escuela popular de economía es aportar más herramientas y ejercitar el pensamiento crítico. El alumno de la escuela amplía el número de posibilidades para construir sus soluciones. Ciertamente eso significa mostrar otras herramientas como son las de la economía solidaria, la circular, la feminista, la colaborativa,… que vienen a enriquecer las posibilidades de gestión económica de cualquier persona o grupo de ellas.

Los facilitadores de la escuela provocan el espacio para que el grupo construya su saber colectivo. Lejos de las clases magistrales crece el conocimiento económico descubriendo que todos, sin excepción, sabíamos mucho más de lo que creíamos y que somos perfectamente capaces de tomar nuestras propias decisiones económicas. El grupo entra en un proceso en el que todos somos docentes y alumnos mientras nos apropiamos del pensamiento colectivo y lo trasladamos a nuestras familias y entornos cercanos.

La educación financiera es muy necesaria y debería abordarse desde la escuela. Afirmación que está muy lejos de encontrar una respuesta en la transmisión de conocimientos enciclopédicos sobre economía sujetos a examen. Menos aun cuando sí se busca que los niños repitan esquemas sesgados, no comprendidos y distantes de los intereses reales de sus familias.

No necesitamos la formación que nos diga lo difícil que es la economía de gestionar y aun más de modificar. No necesitamos llenar discos duros y cabezas, de datos que están a nuestra disposición en todas partes. Queremos apropiarnos del pensamiento económico como una construcción posible y real que cualquiera de nosotros puede hacer. Okonomia es una herramienta al servicio de ese empoderamiento económico y social de las personas.

Raúl Contreras

Publicado en la revista de Triodos Bank

LA MÁSCARA DE LOS MERCADOS julio 18, 2015

Posted by NITTÚA in : cambio social, consumo responsable, economía solidaria, justicia social , add a comment

A cierta altura no hay espacio para aquello que nunca tuvo que existir. Nos hemos de reunir todos allí, arriba, en otro nivel, y dejar a los miserables que acaben ocupando los sótanos de donde nunca deberían haber salido.

Las noticias del genocidio internacional bajo el nombre de los mercados, como si fueran un antifaz suficiente para esconder a los que detrás crean esas realidades, se suceden cada día. En unos países, sin disimular lo más mínimo, alimentan las guerras que les permiten apropiarse de sus riquezas. El Congo y Colombia viven esa realidad en la que ser un país rico es la mayor desgracia para los que allí nacieron. No es difícil imaginar que a Alemania o a EEUU no les hubiera ocurrido esto.

En otros países las formas son menos evidentes pero no menos crueles. Hoy países como Grecia sufren una guerra abierta de los genocidas. En esta ocasión los muertos se han suicidado. Llevar a las personas hasta el suicidio les parece exenta de cualquier responsabilidad. Las personas pasan privaciones en sus necesidades básicas y lo hacen, para mayor desgracia, con un sentimiento impuesto de culpa.

El miedo es la herramienta más rentable que manejan esos mercados con la connivencia de los menos-validos que lo permiten desde instrumentos públicos creados para otros fines. Nos dicen haz esto o aquello pues de lo contrario lo perderás todo, tus hijos no tendrán que echarse a la boca y… Cuando te roban la dignidad, te pierden el respeto y te llevan a la miseria y la explotación aun debes estar contento pues pudiste haber muerto.

Cada mañana podemos encontrar varias noticias del genocidio internacional que además intenta institucionalizarse y armarse jurídicamente para demostrarnos que eso es justo porque es legal. El TTIP es un buen ejemplo, y no el único, en este sentido. Los gobiernos de espaldas a sus países pactan en la oscuridad los planes de guerra tramados para cuidar los intereses de unos pocos que concentran cada vez más riquezas. Si alguno sale díscolo el resto de los menos-validos, servidores fieles de los mercados, le explicarán cómo habrán de desaparecer y cómo su caída en picado ha de servir de ejemplo para otros valientes incautos que pudieran estar pensando en adoptar posiciones no obedientes.

 

Contranuncios. Consumir hasta morir

¿Qué hacer desde mi pequeña realidad ante estos gigantes del mal? Lo primero no alimentarlos. Las necesidades del planeta y las personas, la racionalidad económica y la lucha contra los genocidas coinciden como objetivo cuando hablamos de decrecimiento. Reducir el consumo de lo que no es necesario, abandonar el crecimiento por el crecimiento y el consumo sin sentido. Una reducción del consumo selectiva, que dirija nuestros recursos hacia los productores que realmente aportan riqueza y arruinen a los que matan en el Congo o pro-suicidan en España o Grecia. El consumo responsable es una herramienta de gran fuerza ante la que los mercados no sabrán reaccionar, si conseguimos entre todos, con nuestra acción diaria, tener una dimensión suficiente.

Cada acto responsable en mi consumo lo he de dedicar al niño de las minas de coltán y a las mujeres del Congo, al campesino colombiano, a aquel que migra para encontrarse frente a una valla mortífera que le dice que no puede venir a vivir con aquellos que le robamos lo que tenían, al ciudadano griego que sufre la guerra sucia de los mercados con hambre, inclemencias y miserias….

Decidamos ya, cada uno de nosotros, a dónde enviamos los euros que gastamos.

NITTÚA

Raúl Contreras

NITTÚA INFORMA abril 10, 2015

Posted by NITTÚA in : acciones, cambio social, consumo responsable, economía solidaria, emprendedor social, exclusión social, INNOVACIÓN SOCIAL, justicia social, SPANISH REVOLUTION, SROI, Trabajador Acompañante, valor social , add a comment

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